¿Acabamos de ver un robot suicidarse por primera vez?

Nos prometieron coches voladores, en su lugar tenemos robots suicidas.” Así reza el tuit con el que llegó al estrellato del internet un peculiar robot policía que se ahogó accidentalmente, al parecer, en un alberca.

Todo ocurrió al interior de un edificio en Georgetown, en Washington D.C. en una zona de centros comerciales a la orilla del río Potomac. El robot se ahogó ayer por la noche y fue encontrado por agentes de seguridad (humanos) la mañana de este lunes, ante el azoro de los visitantes.

La labor del robot suicida era cuidar del edificio en el turno nocturno; dotado de cámaras y sensores, es capaz de notar la presencia de un potencial criminal y alertar a las autoridades humanas del intruso. Claramente, su misión fue fallida.

Todo parece indicar que el robot no pudo percatarse de dónde terminaba el piso y dónde empezaba la fuente donde puso a remojar sus circuitos. Eso, o tuvo la voluntad de terminar con su vida. (Vía: Quartz)

El robot de seguridad es el modelo K5 de la compañía Knightscope. En su página de internet, la compañía de seguridad promociona al K5 como una eficiente forma de patrullar un área, dotado con una cámara 360 y sensores. Además de estas cualidades, prometen que en un futuro próximo el K5 será capaz de detectar armas. ¿Será capaz de detectar agua?

Aunque lo más probable es que se trate solamente de una mortal metida de pata y todo esta tragedia electrónica quedará en pura guasa, el accidente del robot suicida nos permite conjeturar sobre el futuro de las inteligencias artificiales: ¿De obtener voluntad, podrían también desear terminar con su existencia? ¿El suicidio es un fenómeno inherente al libre albedrío o es sólo humano?

Por supuesto, a lado de los dilemas filosóficos también están las burlas soeces: si éste es el futuro enemigo de la humanidad, bots vigilantes que no pueden distinguir el piso del agua, tal vez la invasión de los robots esté lejos todavía. Menos mal.