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Renuncian todos los obispos chilenos por casos de abuso sexual

Los 34 obispos que integran la Conferencia Episcopal chilena presentaron su renuncia al Papa Francisco, para que el máximo jerarca de la religión católica decida sobre la situación de cada uno de los que firman esa renuncia colectiva.

Esta se entregó por parte de dos voceros del episcopado chileno en el Vaticano, que tras dar constancia del documento y ofrecerlo formalmente al Papa, expresaron que:

“Hemos puesto nuestros puestos en manos del Santo Padre y dejaremos que él decide libremente por cada uno de nosotros” (Vía: Clarín)

Se cree que Francisco tomará medidas contra los sacerdotes, obispos, curas, cardenales y demás figuras dentro de la estructura de la iglesia católica que hayan hecho o encubierto abusos sexuales en cualquier momento de la historia.

El caso chileno en específico es de revisarse, pues recientemente renunciaron hasta cuatro obispos por estar implicados en los casos de abusos de Fernando Karadima, quien usaba su congregación para poder quedar impune de las agresiones sexuales contra menores que realizó durante años.

Esto fue solo posible gracias a la relación que Karadima tenía con el expresidente chileno Augusto Pinochet, así como el encubrimiento del arzobispado chileno en todos sus diferentes niveles.

Durante los últimos meses, las víctimas de Fernando Karadimas no han dejado de hablar y lo han hecho una tras otra, demostrando lo complejo, gravísimo y grandísimo que tenía que ser su encubrimiento, así como la omisión de las autoridades eclesiásticas.

La renuncia de hasta cuatro obispos fue celebrada por las víctimas, que actualmente se encuentran organizadas y en espera de que la ley y el Estado Vaticano tomen acciones contra todos los que fueron parte del caso directa o indirectamente. (Vía: El Comercio)

Chile tiene, posiblemente, la iglesia más frágil en estos momentos. La credibilidad que tiene dentro de la sociedad es básicamente nula, sobre todo tras la exposición de este caso:

“Nos ponemos en camino sabiendo que estos días de honesto diálogo (con el Papa) han sido un hito dentro de un proceso de cambio profundo, con el que queremos restablecer la justicia y contribuir a la reparación del daño causado” (Vía: RT)

El cambio que se espera viene, justamente, desde el Vaticano. El Papa Francisco condenó las acciones de Karadima, así como de cualquier miembro de su Estado que haya hecho algo similar.

Las renuncias de los obispos vienen en función de esto, buscando un poco de credibilidad y cediendo a las exigencias de la víctimas, que simplemente buscan que quienes tuvieron responsabilidad en sus casos sean juzgados correctamente.