Reforma laboral, protestas y paros ¿Qué sucede en Francia?

Enormes movilizaciones y bloqueos de trabajadores en Francia ponen contra las cuerdas a Hollande y Valls

Las últimas semanas hemos recibido noticias desde Francia a causa de la Reforma Laboral que el gobierno de Hollande intenta implementar. Escuchamos hablar del movimiento #NuitDebout (“Noche de pie”), de la ocupación de plazas públicas, marchas y bloqueos. ¿Pero no es algo nebulosa la información?

Probablemente, hablar del movimiento #NuitDebout no nos ha permitido ver más allá de la indignación francesa. Poco hemos abordado el tema de un fenómeno que hace mucho tiempo no se veía: la unión entre trabajadores y jóvenes de todos los grados escolares. ¿Pero qué motiva la unión de este par de sectores?

El presidente Hollande presentó una propuesta de Reforma Laboral que dividió al partido socialista, al que pertenece. Esta reforma pretende flexibilizar los despidos y contrataciones rebajando las indemnizaciones por despido, permitiendo el despido colectivo y justificándolo cuando las empresas atraviesen dificultades financieras.

También fomenta pactos entre empresas y representantes de los trabajadores para determinar tiempo de trabajo y salarios. Además, la reforma prevé una bajada generalizada de salarios en caso de que la empresa lo requiera para conquistar nuevos mercados; menor pago por horas extra, así como realizar ajustes a la ley de 35 horas de trabajo semanales, lo cual, sus detractores señalan como un atentado contra dicha conquista.

Antes de que la ley propuesta por Hollande empiece a convertirse en una realidad, diversas asociaciones estudiantiles y sindicatos liderados por la Confederación General del Trabajo (CGT) han organizado huelgas, paros y manifestaciones. 

Philippe Martinez, líder de la CGT, dice preparar el terreno para paralizar el país entero. Esto se convierte en una posibilidad cada vez más latente con la unión del sector eléctrico a la protesta. Los trabajadores de éste sector han declarado estar dispuestos a todo. Dado que de sus centrales nucleares se obtiene el 75% de la energía eléctrica, la amenaza suena bastante seria.

“Apuesto por las 32 horas semanales [en Francia son 35]. Cada vez hay más pobres en Europa y, en cambio, los dividendos de las grandes empresas crecen.Hacen dinero a base de la miseria del mundo. Nosotros seguiremos protestando (vía El País)”.

Mientras la unión de trabajadores va en crecimiento, el partido socialista de Hollande se fractura. La ala ubicada más a la izquierda del partido se levantó de forma frontal contra la reforma. El Partido Socialista acusa a Manuel Valls, primer ministros francés, de empujar a Hollande hacia la derecha pues las propuestas del presidente cada vez son más cercanas a las doctrinas económicas del liberalismo y no del socialismo.

El sector anti reforma del Partido Socialista se declaró molesto y decepcionado con el Poder Ejecutivo por sus continuos regalos a los empresarios y, auguran, esto los llevará a una monumental derrota en las próximas elecciones presidenciales.

Hollande justifica la reforma argumentando que posibilitará mayor creación de empleo, debido a que las empresas no tendrán tantos problemas (como otorgarle derechos a los trabajadores) para contratar personal y esto mejora su competitividad. Manuel Valls ha declarado que su reforma está inspirada en la actual norma de Mariano Rajoy en España. Y aseguran que funciona en Alemania, Suiza y la propia España.

Al respecto, Philippe Martinez piensa:

“Facilitando el despido no se crea empleo; eso es una estupidez. Hay que retirar el proyecto. En Alemania hay poco paro por las reformas, pero hay bajos salarios con los que no se puede vivir. Si nos tenemos que adaptar a un mundo que funciona mal, no estamos de acuerdo; no es una utopía (vía El País)”.

Lógicamente, la reforma ha sido saludada por la derecha y por la patronal francesa Medef. A ellos mismos les sorprende que ni siquiera Nicolas Sarkozy se atreviera a proponerla.

En el plano social se han generado otras reacciones. Según un sondeo, siete de cada diez franceses desean la retirada del proyecto de ley para evitar la paralización del país.

Entre los actos de protesta que han efectuado los trabajadores franceses, se encuentran bloqueos de los depósitos petroleros, de puertos, refinerías, así como bloqueos de carreteras por parte de camioneros; huelgas en el transporte público, huelgas de trabajadores ferroviarios. También han convocado a paros en el control aéreo y centrales nucleares.

Lo anterior, sobre todo el bloqueo de depósitos petroleros, ha sido calificado por el responsable de la patronal, Pierre Gattaz, como:

“métodos propios de delincuentes”, tachó de “irresponsables” a los detractores de la ley y llamó a “resistir al chantaje” de los sindicatos contestatarios (vía El Financiero).”

Mientras miles de jóvenes han marchado por las calles de París y el Congreso, controlado por el Partido Socialista, se divide, Hollande declaró en la cumbre del G-7 permanecer firme, ratificando que no habrá marcha atrás pues es la única forma de palear el desempleo e incentivar la inversión.

En las calles las consignas son “Valls dimisión” “No a la ley de trabajo”. Todo indica que las movilizaciones se ampliarán en otros sectores de trabajadores. La guerra será sin cuartel entre Valls y Martinez: el primero ya declaró que la CGT no hace las leyes en Francia, mientras el segundo se niega a perder las conquistas labores y regresar al siglo XIX.