¿Quiénes eran los terroristas del 13N?

Hasta el momento se ha identificado con nombre y apellido a varios de los terroristas que participaron en los atentados del 13N en Francia.

Hasta el momento se ha identificado con nombre y apellido a varios de los terroristas que participaron en los atentados del 13N en Francia: Ibrahim Abdeslam, de 31 años; Bilal Hadfi, de 20 años, Ismail Omar Mostefai, nacido en octubre de 1985 y Salah Abdeslam, de 26 años. El primero se suicidó activando los explosivos que portaba consigo en un restaurante del bulevar Voltaire; el segundo se mató cerca del Estadio de Francia; el tercero perpetró la masacre en la sala de conciertos de Bataclan, y el cuarto se encuentra prófugo de la justicia. Los tres primeros eran franceses.

Mostefi logró ser identificado a partir de un dedo que se encontró en Bataclan. En vida, habitaba en un suburbio residencial en Chartres, a 90 km de París. Había llegado allí hace tres años y compartía una casa con su familia. Tenía una esposa, dos hijos y un pitbull. Cuando se entrevistó a sus antiguos vecinos, ellos manifestaron su estupor frente a la participación del joven en los atentados del 13N. De acuerdo con las investigaciones periciales, Mostefi había sido fichado unas seis veces por delitos menores (comercio menor con drogas y conducción de un vehículo sin licencia para manejar, entre otros).

“Era muy educado, mi hija iba al colegio con la suya. Nunca tuvimos ningún tipo de conflicto con su familia”, recuerda un vecino en entrevista con El País.

En diversos medios se ha resaltado la sorpresa que implicó para la opinión pública el hecho de que Mostefi radicara en un barrio de clase media alta y no en uno de los suburbios desfavorecidos de la nación francesa. Según las pesquisas, el inculpado visitaba habitualmente la mezquita de Lucé, a 4 km de distancia del conjunto residencial donde vivía con su familia. Existen sospechas de que fue en ese lugar donde el musulmán se radicalizó; sin embargo no existen pruebas concluyentes al respecto.

Cabe destacar que la respuesta de asombro de los vecinos y de la opinión pública en general sobre el perfil del terrorista llama la atención sobre los prejuicios sociales y de clase que se tiene a la hora de imaginar el pasado de un extremista islámico. La realidad nos muestra que estas personas son como cualquier otra: tienen una familia, un trabajo, salen por las noches a pasear a su perro… Sólo que sus convicciones políticas y religiosas llegan al grado de la discriminación y el odio hacia quienes no las comparten. No hay manera de identificar a simple vista o con el trato cotidiano a un kamikaze.

De nada sirve el rechazo generalizado hacia una población migrante o musulmana. El hecho de que un grupo simpatizante del Estado Islámico decida cometer crímenes masivos no implica que todos aquellos que comparten el origen o la religión de los terrroristas piensen del mismo modo.

Miles de musulmanes al rededor del mundo han condenado los ataques perpetrados por los radicales fundamentalistas.

“El profesta Mahoma nos ordenó no lastimar a nadie y cualquiera que haga lo contrario no es un musulmán” #LosMusulmanesNoSonTerroristas

“Nosotros, musulmanes alrededor del mundo, nos disociamos de los ataques terroristas en París”

“¿Cuántas veces tendré que seguir recordándoles estos versos del Corán: ‘Si alguien mata a un inocente debe considerarse como si hubiera matado a toda la humanidad. Y aquél que salva una vida humana debe consderarse como si hubiera salvado a todas las vidas humanas’, Corán 5:32?”

Para sumar elementos a la discusión sobre la diferencia entre los musulmanes y los extremistas islámicos terroristas, te invitamos a ver este video que se grabó poco tiempo después de los atentados contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo el 7 de enero de este mismo año, donde fallecieron 11 personas y algunas más resultaron heridas:

La religión no es un factor suficiente para identificar terroristas, así como tampoco su nacionalidad, su nombre o su apariencia física. Lo que hace a alguien un terrorista es su participación deliberada en acciones violentas ejercidas para infundir terror.