¿Qué tan malo es que un exdirector de la CIA sea el nuevo secretario de Estado de EE.UU?

Luego de meses de tensión entre Rex Tillerson y Donald Trump, finalmente (y a través de un tuit hoy en la mañana) el presidente destituyó al secretario y anunció en el mismo mensaje a su remplazo: Mike Pompeo, quien fungía como director de la CIA.

Con estos cambios hay muchas cosas que revisar: el estado en el que dejó Tillerson al cuerpo diplomático estadounidense y los efectos que tuvo esto en la relación de Estados Unidos con el mundo; el hecho de que ésta es la primera vez en la historia que el director de la CIA se convierte en el jefe de la diplomacia estadounidense, y, finalmente, la historia de Pompeo.

 

¿Qué hizo y dejó de hacer Tillerson en el Departamento de Estado?

Tillerson duró poco menos de un año en la cancillería estadounidense. Si bien ese puesto, históricamente, es casi invisible para los medios, su importancia en la forma cómo Estados Unidos es visto en el mundo es vital. Con la llegada de Trump, se supone que tenían que llenarse plazas y vacantes de acuerdo a las políticas de la nueva administración.

De acuerdo a un conteo del Washington Post, sólo 60 de 153 de esos puestos fueron llenados. Desde subsecretarios regionales en Medio Oriente y Asia, hasta embajadores en países clave, como Emiratos Árabes y Corea del Sur.

Tillerson aceptó sin chistar el recorte de 30% de su presupuesto anual, además de que buscó activamente recortar, también, personal de la oficina a su cargo. Se rodeó de gente que traía consigo de Exxon-Mobile, lo que le impidió ver que el personal de carrera dentro del Departamento estaba desmoralizada y renuente a los cambios ya no de política, sino administrativos impuestos por su dirección.

Tillerson y Trump, por meses, estuvieron peleados
Tillerson y Trump, por meses, estuvieron peleados. Finalmente, el presidente rompió relaciones

En los primeros meses de su cargo, renunció el 60% del personal de carrera diplomática y, hasta el momento, no han sido remplazados los puestos por nadie.

Según expertos internacionalistas, lo que Tillerson hizo en menos de un año podría afectar por una generación las relaciones diplomáticas de los Estados Unidos. (Vía: Vox)

Ahora, oficialmente, la CIA hace diplomacia

Mike Pompeo, en cuanto sea confirmado por el Senado (porque el Secretario de Estado tiene que serlo… y, a pesar de la más que predecible oposición demócrata, será confirmado), será el primer secretario de Estado que, primero, fue director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia, por sus siglas en inglés).

Este no es un dato de trivia: es una evidencia clara de cómo piensa Trump, sus semejantes y sus allegados la diplomacia internacional.

Desde su formación, en 1946, como una agencia anticomunista y de inteligencia internacional, la CIA efectiva, pero secretamente, hizo política internacional: consolidando regímenes que apoyaran los intereses estadounidenses, tumbando los que no. Con la caída de la URSS en 1991 y tras el ataque del 9/11, la CIA tomó la delantera en “defender” a Estados Unidos, ahora, del terrorismo.

Cientos de “sitios negros”: centros de detención ilegales donde se desaparecía, torturaba y procesaba a “sospechosos” de terrorismo detenidos en cualquier parte del globo, aparecieron en todo el mundo (porque Estados Unidos tiene bases militares en todo el mundo (menos en México).

Comités del Senado, la ONU y ONGs han evidenciado los procesos de tortura y, en ocasiones, ejecuciones, que se llevaban en esos sitios. Sin embargo, hasta el momento no ha habido un solo oficial estadounidense procesado.

El Departamento de Estado funciona a través de algo que, de acuerdo a la ciencia política, se denomina “poder suave”: la capacidad de convencer a alguien sin uso de la fuerza, sin amenazas e, incluso, sin siquiera comentárselo, de hacer tu voluntad. La CIA y las fuerzas armadas son, por el contrario, la fuerza dura (y obvia) de Estados Unidos.

Que quien vigiló por casi un año esos sitios negros; quien detalló la inteligencia y vigilancia del aparato de seguridad de Trump por un año y quien, en pocas palabras, le ha pintado una imagen nada agradable del mundo fuera de Estados Unidos al presidente, será (en cuanto sea confirmado), quien determine la diplomacia estadounidense… (Vía: New York Times)

 

Finalmente, ¿quién es Mike Pompeo?

Pompeo llegó a la Casa de Representantes en 2010, como parte del ala más conservadora del partido Republicano: el Tea Party. Desde entonces, había sido reelegido en tres ocasiones con poca o nula competencia por su curul, el 4to distrito electoral de Kansas.

Durante su estadía en el Capitolio, fue miembro y dirigió las comisiones de Seguridad Nacional y de la CIA. Siempre tomó la postura más agresiva y, por lo mismo, no fue sorpresa para nadie que fuera seleccionado por Trump como su director de la CIA.

Luego de que se hicieran públicos los informes sobre tortura ejecutada por agentes de la CIA, llamó a éstos “héroes nacionales” y ha defendido con insistencia la permanencia del centro de detención de Guantánamo, a pesar de que representa, quizá, el mayor foco de denuncias de violaciones de derechos humanos de los Estados Unidos.(Vía: The Guardian)

Como cereza del pastel, Gina Haspel, la elegida pro Trump para remplazar a Pompeo en la CIA tiene una orden de detención en Alemania justamente por su supuesta participación en varios de esos ‘sitios negros’ a lo largo de 2002, según el Centro Europeo por Derechos Humanos y Constitucionales (ECCHR, por sus siglas en inglés).

¿Cuánto durará Pompeo en el cargo? Que empiecen las apuestas.

Por: Redacción PA.