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Tribunal Superior de Oporto justifica secuestro, tortura y atentado de feminicidio con la Biblia

De acuerdo al Tribunal Supremo de Oporto, Portugal, la infidelidad cometida por una mujer puede ser respondida con violencia por parte del esposo, ya que aparece en la Biblia y es un impacto tan grande para el hombre que no le queda más que responder de esa forma.

En 2015, dos hombres atacaron a una mujer: la secuestraron, golpearon y torturaron con “martillos con pinchos”. Todo, orquestado por “el amante”, de acuerdo a la sentencia del caso. En un ejercicio no sólo de ejercicio retrógrado de la ley, sino de justificación abierta de la violencia de género, una instancia inferior de Oporto había dado sentencias dispares a los dos asaltantes: aunque los dos fueron condenados por “violencia doméstica”, el marido recibió una pena menor que el amante: un año y tres meses en prisión y una multa de 1 750 euros, y un años y 3 500 euros, respectivamente.

Aunque las sentencias habían quedado suspendidas por lo espectacular del caso, el Tribunal Superior aprobó y reafirmó la justificación del primer juez:

“El adulterio de la mujer es un gravísimo atentado a la honra y a la dignidad del hombre. En la Biblia podemos leer que la mujer adúltera debe ser castigada con la muerte” (Vía: El País)

Oporto, ciudad donde jueces justifican el feminicidio con la Biblia

No conformes con citar la Biblia, los magistrados se regodearon en su crapulencia, citando códigos penales del siglo XIX y “civilizaciones” donde se justifica el feminicidio… Ya saben, los “crímenes pasionales”…

Peor aún: según estos jueces, la infidelidad provocó en el esposo el “estado” para pensar en realizar el crimen:

“Fue la deslealtad e inmoralidad sexual de la mujer lo que hizo al acusado [en este caso el exmarido] caer en profunda depresión y fue en ese estado depresivo que practicó el acto de agresión, como bien se consideró en la sentencia recurrida” (Vía: El País)

Obviamente, varias ONG que defienden los Derechos Humanos en el país e, incluso, el Colegio de Abogados portugués, ya se manifestaron en contra del dictamen. Porque, si es que los ministros aún no lo saben, ya no vivimos en el siglo XVI.

En un comunicado, el Consejo Superior de la Magistratura, más que lavarse las manos, trató de mandar lejos el caso, diciendo que no todas las declaraciones “arcaicas, infelices o inadecuadas” son de relevancia disciplinar… Es decir: “ni nos importa”.