Competencia contra el terrorismo en Jordania

La Warrior Competition (Competencia del Guerrero), conocida también como las Olimpiadas contra el terrorismo, junta desde 2009 equipos de Fuerzas Especiales de diferentes países en una base militar en Jordania.

Mientras se acercan los Juegos Olímpicos para gran parte del planeta, para algunos, acabaron el 6 de mayo. La Warrior Competition (Competencia del Guerrero), conocida también como las Olimpiadas contra el terrorismo, junta desde 2009 equipos de Fuerzas Especiales de diferentes países en una base militar en Jordania. Ahí juegan a la guerra con rehenes y terroristas de plástico, pero municiones verdaderas.

El año pasado, Lindsey Leger fotografió el evento para su serie Little Wars. Lo hizo con la garantía de estar a salvo, sin embargo, hubo un punto en el que vio cómo un hombre le gritaba a lo lejos que se quitara lo antes posible de la línea de fuego de los francotiradores.

Leger es una fotógrafa independiente que quiso ir a la Warrior Competition en cuanto supo de ella.

“Sonaba bastante irreal y vaya que fue más de lo que esperaba.”

Llegó justo a tiempo para la ceremonia de apertura ante el Rey Abdullah II, quien la fundó para crear un espíritu de colaboración entre fuerzas especiales de distintos países. El objetivo es compartir tácticas, tecnología y conocimiento en la lucha global contra atentados terroristas (lee el reglamento aquí).

Cada evento reta la agilidad, rapidez y reacción ante crisis posibles del soldado, mediante simulacros lo más cercanos a la realidad posibles. “Una cosa es verlos disparar en el tiro al blanco, otra mucho más real es verlos disparar contra maniquíes sentados en un avión”, dijo Leger. Cada año participan unos 25 equipos de siete integrantes que representan agencias de seguridad nacionales como la CIA o GSG 9.

Cada reto aumenta su dificultad y es juzgado por expertos militares, quienes deciden quién pasa a la siguiente ronda. Por más que Leger gozó de acceso considerable, conforme avanzó la competencia se le restringió por el riesgo de los simulacros. Dejó el campamento a los tres días, antes de que los rusos se llevaran por primera vez el título.