Obama admitió: no conocemos las causas de la masacre

Sólo en 2016 en Estados Unidos se han dado más de 23 mil accidentes por armas de fuego y casi 6 mil muertes.

En un anuncio público emitido desde la Casa Blanca en la mañana de este lunes, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció que todavía no puede determinarse que la masacre a Pulse, un club nocturno de la comunidad LGBT en Orlando (Florida), haya sido perpetrado por grupos terroristas del Estado Islámico. 

El ataque más grande cometido en la historia reciente de Estados Unidos, dejó un saldo de 50 muertos y 53 heridos (como aquí te contamos). Entre los fallecidos estuvieron tres mexicanos cuya identidad todavía no ha sido revelada, aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció que ya han sido contactados los familiares de los mismos. Y entre los heridos se encuentra Javier Nava Coria, quien está hospitalizado.

Ayer fue dada a conocer la identidad del agresor que entró al Pulse armado con un rifle AR-15 y una pistola de mano; se trata de Omar Mateen, ciudadano estadounidense de 29 años de ascendencia afgana que fue abatido por la policía luego de haber matado a decenas de personas.

Omar Mateen y su ex esposa

Se sabe que Mateen atacó las instalaciones del club a las dos de la mañana, que mantuvo rehenes (algunos de los cuales se comunicaron con autoridades y familiares desde sus celulares) y que los equipos policiales del SWAT lograron entrar hasta las cinco de la mañana.

Según el anuncio de Obama, es poco probable que el homicida haya recibido órdenes del ISIS —en cuyo nombre se perpetuó la matanza según una llamada efectuada por Mateen al 911 donde juraba su lealtad al mismo—. No obstante, este grupo se achacó la autoría del ataque y lo ha aplaudido desde sus redes.

Se piensa que Mateen planeó el ataque inspirado en la información extremista difundida por grupos radicales en Internet y que las armas con las que llevó a cabo la matanza (un rifle AR y una pistola Glock) fueron adquiridas legalmente como cualquier ciudadano estadounidense puede hacerlo. A pesar de que Mateen estaba bajo investigación previa por parte del FBI.

En el anuncio que hizo ayer el presidente Obama, afirmó que Estados Unidos era una “nación que está decidida a evitar que este tipo de actos se repitan” (vía Milenio). Recordemos que esta no es la primer desgracia originada por un tiroteo masivo ocurrida en los últimos años en EEUU; un antecedente en el que todos han fijado su mirada es el tiroteo de San Bernardino, California. 

Áreas con violencia por armas de fuego (Vía, Gun Violence Archive)

De acuerdo con datos recabados por la organización Gun Violencie Archive, dedicada a recabar y difundir información sobre actos de violencia relacionados con el uso de armas; sólo en 2016 en Estados Unidos se han dado más de 23 mil accidentes y casi 6 mil muertes. De estos, 257 han sido niños y 1, 257 adolescentes.

Estos números nos hablan de que los tiroteos masivos perpetuados por una o más personas en contra de cualquier grupo, en cualquier espacio público, son una situación de violencia frecuente en Estados Unidos. De hecho, el de Orlando es el tiroteo número 173 registrado tan solo en lo que va del año. Lo anterior pone sobre la mesa el debate del “control” de armas en esta nación; si casi a diario aumentan las cifras de los afectados por tiroteos, entonces es claro que la política que está llevando a cabo el gobierno al respecto no ha sido eficaz.

No lo hace más fácil el hecho de que el grupo atacado haya sido la comunidad LGBT, lo que convertiría a este evento en el crimen de odio homofóbico más grande realizado en Estados Unidos en la historia de lucha de estas comunidades.

Aunado a esta situación, la amenaza del Estado Islámico sobre potencias europeas y EEUU,  ha generalizado un sentimiento de miedo, incomprensión y rechazo hacia el mundo islámico en general. Algunas figuras políticas se han aprovechado de esto para impulsar sus propias campañas y la reivindicación de la matanza de Orlando por el ISIS tampoco ha ayudado a controlar este tipo de conductas.

Sigue en proceso la investigación del crimen —considerado un acto de terrorismo— entre las autoridades locales del estado de Florida, el FBI y el departamento de Seguridad Nacional, para conocer cuáles fueron las motivaciones del atacante. Más allá de la causa y de los posibles culpables, este hecho revela un trasfondo social de intolerancia y violencia que ha acompañado la historia de Estados Unidos, y de muchas otras naciones, que tiene consecuencias lamentables. 

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