Ni Rusia ni FIFA garantizan integridad de turistas LGBT+

Pues ya empezó el mundial y, a pesar de los dos años de preparación que realizaron tanto el gobierno ruso como la FIFA, ninguno de los dos puede garantizar la integridad de los turistas pertenecientes a la comunidad LGBT+.

De acuerdo a un comunicado del Parlamento inglés, ni la FIFA ni el gobierno ruso son capaces de garantizar la integridad física no sólo de la comunidad LGBT+ que visite Rusia, sino que existe una alta posibilidad de agresiones racistas y, claro, terrorismo.

Como ocurre en todos los países, hay regiones donde el racismo y la homofobia son mayores. Apenas en 1993 se despenalizó la homosexualidad, pero desde que Vladimir Putin subió al poder, su régimen ha aislado y condenado en medios y legislación el activismo LGBT+.

De acuerdo a FARE, organización con la que la FIFA ha trabajado para ‘erradicar’ la discriminación en el futbol desde el 2015(sin muchos resultados claros hasta el momento), hay ciudades rusas en las que es un riesgo simplemente caminar tomado de la mano de alguien del mismo sexo.

Para ello, se tuvo que redactar y publicar una guía que “aconseja” a los turistas a adaptarse a las “costumbres” locales:

La guía advertirá a los gays para que sean cuidadosos en algunos sitios donde no serán bien recibidos. El mismo mensaje habrá para los negros y miembros de otras minorías étnicas. Si hay gays cogiéndose la mano por la calle no tiene que ser peligroso de forma inmediata para ellos pero hay que ver en según qué ciudad y según a qué hora del día se produce esta circunstancia” (Vía: La Vanguardia)

Eso sí, desde el año pasado, el gobierno ruso ya advirtió que, dentro de los estadios, se cumplirá a cabalidad el respeto a la comunidad LGBT+. Para ello, por ejemplo, se le ha dado a los árbitros la autoridad completa para suspender un partido si la bancada de un país comete acciones racistas u homofóbicas: sí, el grito de ‘eh puto’.

Mientras que el régimen de Putin ha demostrado en múltiples ocasiones su apoyo a gobiernos homófobos dentro de la Federación Rusa (el caso de Chechenia, quizá es el más terrible), en el discurso de apertura del Mundial, ahí sí, dice ser tolerante y abierto.

De hecho, mientras Putin inauguraba su mundial, la policía rusa detuvo, en la Plaza Roja, al activista británico Peter Tatchell, quien se manifestaba contra el régimen del ex espía y las violaciones a los derechos humanos de cientos de rusos.

Poco importan los miles de exiliados, los cientos detenidos y torturados que son evidencia de lo contrario.