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7 cosas que funcionarían mejor contra la migración que un muro fronterizo

Aunque todavía no tiene el dinero para financiar la construcción del muro fronterizo en su totalidad, el gobierno de los Estados Unidos ya está coquetando con varias empresas constructoras para erigirlo. En San Diego se construyeron ocho prototipos que van desde el look “Palestina-Franja de Gaza”, hasta el siempre clásico (pero nunca obsoleto) “Berlín”. (Vía: La Jornada)

Mientras que siguen peleando en Washington DC alrededor de quién pagará un muro que nadie quiere, en Plumas Atómicas se nos ocurrieron unas cuantas ideas que le tendrían asegurado a Donald Trump que no muchos mexicanos cruzarán para el otro lado. Puntos extra: muchas son bien baratas.

1.Tacos veganos. La propuesta es bien sencilla: en lugar de gastar  millones de dólares entrenando a una Border Patrol que, muchas veces, se ve involucrada en crímenes internacionales (como narcotráfico, trata de personas y asesinatos transfronterizos), lo único que tendría que hacer el gobierno estadounidense sería preparar unos cuantos chefs veganos en puntos estratégicos y ofrecer tacos de pastor veganos a los migrantes. Al menos una redactora de Plumas salió corriendo con la pura idea.

2. Besos de cachete de la tía. La otra opción que le proponemos a Trump, y que podría darle trabajo a miles de tías sin empleo, sería que sustituyeran a la Border Patrol con un ejército de tías, con labial bien rojo y cachetes recién embadurnados de crema y que sólo se pueda pasar al otro lado si les damos un beso tronado.

3. Incluir una cláusula práctica y realizable sobre empleo y salarios en un Tratado de Libre Comercio de América del Norte… de verdad libre y abierto. ¿Creyeron que todo serían chistes? Pues no… Una de las principales razones por las que millones de mexicanos se vieron forzados a migrar a los Estados Unidos fue la pérdida de competitividad de sus salarios, una cláusula sobre empleo y salarios que de verdad sea efectiva y beneficiosa para los tres países podría hacer muchísimo más para frenar la migración que un muro de cien metros de alto.

4. Discusiones sobre el queso y las quesadillas. Empezó como chiste y, hoy, es la conversación de fiesta y oficina más insufrible de la vida… Le aseguramos al cheto presidencial que si pone a un chilango y a cuatro que no lo sean a discutir si las quesadillas tienen o no que llevar queso cada tantos kilómetros, más de la mitad de la gente que iba a cruzar, mejor se va a dar la media vuelta.

5. Regalar cocas tibias. Por algo existe esa vieja frase “sentirse la última coca del desierto”… Aquí, nuestra propuesta es sencilla (y, de paso, sería hasta una activación de marca de Coca Cola): regalar cocas… pero tibias.

6. Clases de historia a Trump. Finalmente, la migración es una característica tan humana como civilizadora: ya sea que huyamos o que busquemos, pero si algo caracteriza el avance de la historia humana es la urgencia de seguir moviéndose, y no hay ley, muro o bloqueo (o cheto naranja en una casa blanca) que lo impida. Aislarse no ha sido nunca la solución: le pasó a China, a Alemania Oriental y le terminará ocurriendo a los territorios ocupados en el Banco Oeste de Palestina.

7. La solución definitiva: muro de sonido con Ricardo Arjona. Esta es, sin duda alguna, la mejor y la más aterradora solución a la migración: es barata, es efectiva y es letal. Un muro de sonido sólo necesitaría unos altavoces y una playlist de Arjona. Punto. Ni los animales migratorios van a querer atravesarlo.

La otra, finalmente, sería que no se hiciera un muro, que se lograran acuerdos diplomáticos justos y necesarios y que reconozcamos, desde ambos lados de la frontera, que estamos en una relación en la que nos necesitamos mutuamente y que, por lo mismo, nos urge encontrar formas de ayudarnos… Pero ya es pura ilusión.