Muere Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz y disidente político chino

Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz en el 2010 y el crítico y disidente político más prominente del gobierno chino, ha muerto la noche de este miércoles, de acuerdo a un comunicado oficial de las autoridades de Shenyang, la provincia donde se encontraba detenido en un hospital del gobierno.

Apenas en junio, Beijing confirmó que Liu Xiaobo padecía cáncer de hígado en una fase terminal y que, por lo precario de su salud, se le había negado cualquier permiso para salir del país para recibir tratamiento, como era su voluntad, esto, a pesar de la opinión de dos médicos, uno alemán y un estadounidense, que habían sido aceptados renuentemente por el régimen de Xi Jinping como una medida “conciliadora”.

La canciller alemana, Angela Merkel, y la presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen, habían insistido por vías oficiales a China que permitieran, como un acto humanitario, que Liu recibiera un mejor cuidado, pero Beijing negó cualquier movimiento del preso político. (Vía: NYT)

Desde 1937, cuando Carl von Ossietzky murió después de años de condena en un campo de concentración nazi, ningún galardonado del premio Nobel de la Paz había muerto bajo custodia de un gobierno. Una vez que se hizo pública la condición médica de Liu, la comparación no se hizo esperar, y por más que haya hecho el gobierno chino para negarla, la muerte de Liu no hace más que reforzarla.

Liu formó parte de la primera generación de ciudadanos chinos que pudieron acceder de nuevo a las universidades en la década del 70, una vez que había culminado la Revolución Cultural del régimen de Mao Zedong. Se recibió en Literatura China y se convirtió en un profesor universitario, crítico literario y ensayista incómodo pero inerme para el régimen, hasta la protesta en la Plaza de Tiananmen. (Vía: El País)

En 1989, cuando estalló la protesta, Liu se encontraba en la Universidad de Columbia, en Nueva York, como profesor invitado y regresó en cuanto pudo a Beijing para sumarse a las protestas. En apoyo a los estudiantes, él y otros cuatro académicos realizaron una huelga de hambre y lograron negociar con las autoridades militares y los protestantes para lograr su salida de la plaza una vez que fue tomada por el ejército chino. Pasó dos años en prisión por apoyar a los protestantes.

Al momento de su muerte, Liu cumplía una condena de 11 años por “intentos de socavar el poder del Estado”, después de que, en 2008, redactara la “Carta 08”, un documento que han firmado casi 10 mil personas que se inspira en la “Carta 77”, el documento entregado a las autoridades checas en 1977 en el que se les exigía respeto a los derechos individuales y garantías básicas para los ciudadanos checos. La versión de Liu se centró, principalmente, en cuestionar la permanencia del sistema de un solo partido, lo que le “garantizó” ser detenido y juzgado.

En 2010, el Comité Noruego del Nobel le otorgó el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para consolidar los derechos humanos en China:

La campaña para establecer derechos humanos universales es peleada, también, por muchos chinos, tanto dentro de su país como fuera. A pesar del duro castigo con el que se ha encontrado, Liu se ha convertido en el símbolo de esta amplia lucha por los derechos humanos en China. (Vía: nobelprize.org)

Sin embargo, Liu Xiaobo también es un personaje de claroscuros: apoyó en 2003 la invasión de Irak y la guerra de Afganistán y, en las elecciones del 2004, lanzó artículos y ensayos en los que apoyaba la visión militarista de George W. Bush, mientras criticaba al candidato demócrata, John Kerry, por no “defender” los valores occidentales.

Para Liu, la democracia y los derechos humanos iban de la mano de la “occidentalización” de China, una visión que no es extraña dentro del liberalismo asiático, pero que había perdido fuerza en los últimos años gracias a los trabajos de teóricos poscolonialistas. (Vía: The Guardian)

La muerte de Liu Xiaobo, las circunstancias de su muerte y su legado como enemigo del régimen de Xi Jinping, sin duda lo colocarán como una pieza clave dentro de la historia contemporánea china.

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