Mientras el mundo está confinado, Wuhan, cuna de la COVID-19 regresa a la fiesta

Luego del confinamiento, cientos de jóvenes regresan a las discotecas de esta ciudad
(Imagen: Twitter(@niporwifi)

A casi un año de que el gobierno chino pusiera en cuarentena a la ciudad de Wuhan, cuna de la COVID-19 y mientras el mundo sigue confinado, esta metrópolis de 11 millones de habitantes dejó de estar desierta y volvió a la fiesta.

En redes sociales y a través de diversos medios de comunicación, las imágenes de las discotecas en Wuhan muestran a cientos de personas festejando con música y luces de fondo. Estas fotografías simbolizan la libertad recuperada por sus habitantes mientras el resto del mundo sigue confinado por la COVID-19.

(Imagen: Twitter/@niporwifi)

Según la agencia AFP, en “Super Monkey”, una de las discotecas ubicadas en el centro de la ciudad, el uso de la mascarilla es obligatorio. Además, los vigilantes de la entrada miden la temperatura de las personas que ingresan. Si tienen más de 37.3 grados, no les permiten la entrada.

Dentro de la discoteca, una gran cantidad de jóvenes bailan al ritmo de la música ensordecedora. Otros, observan y beben, mientras platican y conviven. Uno de los clientes, identificado como Xu, comparte con AFP, que luego de dos o tres meses de encierro, puede salir con tranquilidad porque el país ha enfrentado muy bien la pandemia.

“He estado encerrado dos o tres meses. El país ha hecho frente muy bien a la epidemia, ahora puedo salir con absoluta tranquilidad”, menciona Xu.

Por su parte, Chen Qiang, un joven de 20 años, aseguró a AFP, que el gobierno chino prácticamente controló la pandemia.

“El gobierno chino es bueno. El gobierno chino hace todo por su pueblo y el pueblo es supremo. Es diferente de los países extranjeros” asegura.

Si bien, aparentemente la vida ha vuelto a la normalidad en esta ciudad, Chen Qiang reconoce que la pandemia cambió las cosas. El joven señaló que en las discotecas “hay menos gente que antes de la epidemia” y la gente “sale menos y gasta menos”.

En algunos locales, el protocolo de acceso es muy estricto. Las medidas exigen una clientela limitada, reservación obligatoria y presentación de una aplicación con un código verde que indica el buen estado de salud de la persona.

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