Mexicano es condenado a pena de muerte en China

En 2012 fue capturado Jesús Carlos Ortega Urrea por narcotráfico, sólo que este mexicano no fue apresado en el territorio nacional, sino en China. Ahora, tras cinco años de proceso, ha sido sentenciado a pena muerte, convirtiéndose en el primer mexicano en tener esta condena en el país asiático. El cargo que se le adjudica es haber producido drogas sintéticas en una granja de Chenzhou, dentro de la provincia de Hunan, donde se decomisó una tonelada de mentafetamina y cafeína (China es un país extraño). (vía: Reporte Índigo)

Según se sabe, lo que producía el mexicano iba a dar a Japón, Australia e Indonesia y, por supuesto, dentro de China, siendo un fuerte y gran exportador de drogas en ese momento. Así mismo, el gobierno chino calificó este como el decomiso más grande desde 1949 y asegura que Ortega ya había comerciado al menos 100 kilogramos más de otras drogas. En China, junto con toda la rigurosidad de sus tradiciones, las leyes establecen un claro control del narcotráfico y de las adicciones dando sentencias severas, que casi siempre temrinan en pena de muerte para los productores.

La Secretaría de Relaciones Exteriores estuvo ayudando al mexicano durante todo su proceso, aunque finalmente la sentencia se llevará a cabo. Esta misma dependencia ha informado que desde 2015 ha tenido que intervenir en las sentencias de otros casos ligados al narcotráfico en China y otros dos más en India e Indonesia, convirtiendo a nuestro páis en un buen exportador de, bueno, pequeños empresarios con visión internacional. (vía: Milenio)

Esta no es la primera vez que algún mexicano es sentenciado a pena de muerte en el mundo con casos ligados al narcotráfico. En 2008, tres hermanos sinaloenses fueron sentenciados a morir en la horca por haber sido detenidos con 29 kilogramos de metanfetamina y la sentencia se llevó a cabo en 2012. En todos estos casos, la cancillería ha buscado que sus sentencias no se lleven a cabo para que paguen sus delitos en México, sin embargo, muchas veces no pueden lograrlo por la severidad de los marcos legales de todos estos países, basta sólo ver las estrategias como las de Rodrigo Duterte para darse una idea. (vía: Excélsior)