¿Cazar un mamut? El tráfico ilegal de marfil amenaza a una especie extinta hace siglos

Ante las medidas que protegen los colmillos de los elefantes que aún quedan, una mercancía ha cobrado notoriedad entre traficantes y consumidores del mercado negro: el colmillo de mamut lanudo. El problema es que aún cuando el mamut se extinguió hace siglo, “cazar” sus colmillos es igual de ilegal e igual de nocivo para el medio ambiente.

Los colmillos de mamut lanudo se extraen principalmente de Siberia, una de las regiones más inhóspitas de Rusia, y se comercializan en China. En el mercado negro es posible vender un colmillo de mamut en cientos de miles de dólares. Una sola astilla puede costar una pequeña fortuna.

¿Cómo cazar un mamut lanudo?

Como toda empresa ilegal que cuenta con el favor de una sociedad, la “cacería” de colmillos de mamut tiene riesgos tremendos pero parece beneficiar a una comunidad marginada; las estepas congeladas de Rusia hace mucho dejaron de ser un lugar próspero donde abunda el empleo.

Para conseguir un colmillo de mamut “los cazadores” deben excavar en el permafrost. No hay un método para encontrar restos de mamut, pero sí indicios más o menos certeros; como sus parientes los elefantes, los mamuts eran animales sociales que solían moverse en manada: donde hay un cadáver de mamut puede haber varios más.

El cambio climático hace la mitad del trabajo de los cazadores: el hielo se derrite aunque algunos incrédulos nieguen que el ser humano echó a perder el clima del planeta. El lento pero inexorable descongelamiento de los hielos pone al descubierto cadáveres que fueron enterrados en capas de hielo y tierra hace siglos. (Vía: NPR)

De primera intención, parece menor, casi inocente, el daño que pueda causar la búsqueda por el colmillo de un animal extinto. Sin embargo cavar constantemente en el permafrost acelera su descongelamiento.

Quienes usan excavadoras poco o nada se preocupan por las consecuencias climáticas de sus actos; menos aún se preocupan por el conocimiento que tenemos de la prehistoria. Sus descubrimientos deberían estar al servicio de paleontólogos, no de mercaderes clandestinos.

Las marginalización de la que es objeto esa región de Asia elimina gran parte de los escrúpulos, máxime cuando las ganancias por la venta de un solo colmillo pueden hacer la diferencia entre la pobreza y la abundancia, entre la miseria y la comodidad.

Especie protegida, aun si está extinta

En la práctica económica y legal, el tráfico de colmillos de mamut lanudo no es distinto al de los colmillos de elefantes: los consumen el mismo público; los decomisan las mismas autoridades y, aunque parezca ridículo, los protegen las mismas asociaciones que definen cuando una especie animal se encuentra en peligro. (Vía: New York Times)

Hace no mucho, se buscaba reconocer al mamut lanudo como una especie en peligro, aun si se extinguió hace centurias. De esa forma, podrian recibir la misma protección post mortem de la que son objeto las especies protegidas de esta era geológica. (Vía: La Sexta)

Cuando se incauta una tonelada de colmillos de mamut en alguna aduana china la relevancia que tiene en los medios locales es semejante a la que tiene el decomiso de un cargamento de huesos de sus pares elefantes. (Vía: TRT)

China ya había anunciado que tomaría medidas más drásticas contra el comercio ilegal de colmillos de mamut, sin embargo, al tratarse de una especie extinta el ahínco de las persecuciones aminora. (Vía: Cadena SER)

¿Somos distintos a los cazadores prehistóricos?

El marfil de mamut es una joya exótica tan novedosa como antigua. El asombro que provoca en los humanos, parece ser, no ha cambiado con los siglos. ¿Los actuales cazadores de marfil de mamut son realmente distintos de los antepasados prehistóricos que los arrinconaban con sus lanzas?

Muchos alegarían que los motivos para cazar un mamut son los mismos de hace diez mil años: el hambre, la búsqueda de cobijo, la ambición. El marfil de las bestias sigue intacto debajo del hielo, al igual que nosotros.