#MarchForOurLives: un millón marchó contra las armas en Estados Unidos

Este día el movimiento antiarmas que nació luego del tiroteo de Parkland, Florida, ha alcanzado una especial cumbre mediática. La #MarchForOurLives, o Marcha por Nuestras Vidas, congregó a un millón de personas en más de 80 ciudades de Estados Unidos, todos en contra de la obscena facilidad con que se consiguen armas en el vecino del norte.

La marcha nació tras los múltiples esfuerzos de los sobrevivientes de Parkland; a estos sobresalientes jóvenes que encontraron una vocación social tras vivir la tragedia, se añadieron organizaciones que previamente ya habían trabajado para que las legislaciones norteamericanas sobre posesión y compra de armas se volvieran más restrictivas.

A sus reclamos también se unieron famosos, ya fuera como donantes o como oradores o como marchantes en la multitud, como lo fue Paul McCartney, quien declaró que una pistola le arrebató a su mejor amigo, John Lennon.

Entre las celebridades más jóvenes estuvo Ariana Grande, quien interpretó un tema durante un mitin. Su caso es llamativo pues ella misma junto con sus miles de seguidores fueron sobrevivientes directos de un atentado terrorista durante un concierto suyo en Manchester, el año pasado. (Vía: El Comercio)

Pero los gestos de simpatía y apoyo servirían de poco sin los discursos de los jóvenes sobrevivientes convertidos en férreos activistas. Emma González, por ejemplo, lanzó un conmovedor discurso que seguro dejó pálido a más de un congresista aliado de la NRA.

Sin embargo, sus adversarios desdeñan con condescendencia y agresividad a estos jóvenes. La NRA asegura que estos chicos son “manipulados” por las “élites californianas” que buscan “destruir la Segunda Enmienda”. (Vía: Reforma)

Aún así, no es necesario ser manipulado para ver con alarma que desde la masacre de Columbine, en 1999, 187 mil estudiantes estadounidenses han sufrido un tiroteo en su propio colegio mientras estudiaban. (Vía: El Clarín)

Ante semejantes cifras, queda claro que mejores y más estrictos controles de armas son necesarios. Hoy un millón de personas marcharon por esto; ¿escucharán los congresistas, lo entenderá Trump?

La apuesta en el corto plazo será para que no se apague el movimiento que han generado los sobrevivientes de Parkland. El gran riesgo que deben sortear estos movimientos es no quedar convertidos en un mero ‘momento’.

Acaso la apuesta de sus adversarios será que el movimiento se apague a medida que todos deban volver a sus vidas. Sin embargo, los tiroteos en escuelas de Estados Unidos no han cesado; y nada sugiere que se apaguen solos a la brevedad. Esa es la triste llama que enciende esta marcha.