Lo que no dice la etiqueta de tu ropa

Por lo general, nadie hace caso a la etiqueta cosida a nuestra ropa; la etiqueta molesta, que pica y que normalmente cortamos de las prendas para nuestra comodidad. Para nosotros, esas etiquetas no son importantes, a menos que queramos saber algo especial como de qué material está hecho o cómo se lava el suéter que no queremos arruinar. 

Más allá de eso no sabemos mucho más; nada sobre su producción o su origen. En ocasiones, al menos conocemos en dónde fue elaborada, pero dar esa información es incluso opcional en algunos países como en el Reino Unido, Suecia, Alemania, entre otros en Europa. (Vía: The Huffingtonpost)

Después de que, en 2013, ocurriera uno de los peores desastres en la producción textil cuando un edificio de la industria, colapsó en Bangladesh dejando un saldo de mil 100 muertos y otros miles más heridos; la Red de Comercio Justo Canadiense (The Canadian Fair Trade Network) decidió comenzar una campaña para crear conciencia sobre la situación de trabajo dentro de la industria textil. (Vía: The Canadian Fair Trade Network)

La Red de Comercio Justo Canadiense y RePensar Comunicaciones (ReThink Communications), también de Canadá, sumaron esfuerzos y lanzaron el año pasado la campaña “La etiqueta no te cuenta la historia completa”, para hacer conciencia a las personas y tomar medidas sobre las cuestiones que suceden acerca de la producción y manufactura textil. (Vía: The Canadian Fair Trade Network)

A través de una serie de fotografías que muestran prendas de ropa con largas etiquetas, la campaña busca la reflexión de la gente sobre la difícil y terrible situación de los trabajadores en las fábricas de todo el mundo.

La etiqueta cosida a este suéter amarillo captura la experiencia de un día de trabajo en la vida de Behnly:

100% Algodón. Hecho en Camboya por Behnly. Tiene 9 años. Se levanta a las 5 a.m. cada mañana para ir a trabajar a la fábrica de ropa donde él la elabora. Estará oscuro cuando llegue y oscuro cuando se vaya. Se viste ligero porque la temperatura del cuarto donde trabaja alcanza los 30 grados. El polvo del lugar llena su nariz y boca. Ganará menos de un dólar por pasar un día sofocándose lentamente. Una máscara le costaría a la compañía 10 centavos. (Vía: The Canadian Fair Trade Network)

Aunque la campaña tuvo una muy buena recepción ante el público, lo más complejo fue lograr que, después de haber creado conciencia, se pudiera pasar al campo de la acción pues esa parte compete también a los consumidores.

La organización sin fines de lucro, Fashion Revolution, mantiene una visión muy cercana a la antes mencionada y fue así como la firma de su campaña fue “Who Made My Clothes” (¿Quién hizo mi ropa?). La idea era pedir a la gente que fotografiara las etiquetas de su ropa para después subirlas a sus redes sociales, como una medida para presionar a las marcas y que éstas compartieran las historias de las personas que están detrás de la manufactura de las prendas. (Vía: The Huffingtonpost)

La campaña llevó a cabo un evento a favor de la conciencia en abril de este año en donde más de 1200 marcas, entre ellas varias reconocidas como Zara y Levi’s, respondieron al hashtag #whomademyclothes incluso con algunas fotos y nombres de las personas que trabajan en las fábricas. (Vía: The Huffingtonpost)

Además de estas campañas que buscan hacer conciencia sobre el personal, existen otras que abordan más problemáticas de la industria textil, tales como los problemas ambientales que se han derivado de su producción, situaciones como qué sucede con la ropa, en cuestiones de desechos, una vez que se “tira”; o sobre su reutilización.