Trigger Warning: LGBT+ que se arman contra la homofobia

Una comunidad LGBT+en Rochester, Nueva York, ha encontrado la forma de defenderse de los crímenes de odio: armarse.

Trigger Warning Queer & Trans Gun Club es un grupo de poco más de 10 personas que, ante la radicalización de los grupos de odio, decidieron poner en práctica la segunda enmienda de la Constitución estadounidense: portar armas para defenderse. (Vía: The Star)

Rochester es una pequeña ciudad a cinco horas de Nueva York, demócrata y con una larga tradición pacifista, pero eso no fue suficiente para que sus miembros de la comunidad LGBT+ se sintieran constantemente vulnerables ante el crecimiento de grupos de ultraderecha, neo-nazis y radicales a quienes, además del racismo y la misoginia, los hermana la homofobia.

La gran mayoría de los miembros de Trigger Warning no había estado en contacto con un arma en su vida y mucho menos sabían cómo operarlas, pero el ejercicio y el entrenamiento que realizan una vez al mes les ha servido no sólo para darse seguridad y confianza en ellos mismos, sino para contrarrestar un estereotipo tan dañino como agresivo para la comunidad LGBT+: su pasividad y “ser” indefensos.

Tras la victoria electoral de Donald Trump y su apoyo tácito en sus discursos y activo en sus políticas, los grupos de odio como el KKK, neonazis y demás terroristas de ultra derecha han salido cada vez más a las calles armados con rifles de alto calibre, pertrechados como si fueran a una guerra y han realizado “marchas” y “protestas” en zonas con alta población musulmana y queer. (Vía: Newsweek)

Frente a esta violencia en el espacio público no sólo ha ocurrido en los espacios “conflictivos”, como Ferguson, Michigan, Chicago o San Francisco, sino en la misma comunidad de Rochester, donde vive la primera célula de Trigger Warning: dos banderas del orgullo LGBT+ fueron incendiadas el mismo día en el que Trump ganó la presidencia de los Estados Unidos. (Vía: NBC)

Con otra organización hermana en Atlanta, Georgia, al sur de los Estados Unidos y otras diez ciudades interesadas en su organización, pareciera que lo que empezó como un grupo de personas confrontando sus miedos se está convirtiendo en un mecanismo de defensa que puede ser reproducible.