La OCDE instó a una respuesta colectiva ante el estancamiento económico mundial

Los analistas de la OCDE muestran su preocupación por el mal desempeño del comercio internacional.
OCDE

Para nadie es un secreto que la economía mundial ha entrado en un periodo difícil. Los pronósticos que diariamente nos anuncian tal situación parecieran ser cada vez más desoladores que los anteriores. Ahora, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su último análisis, en el que solo incorpora a las principales economías avanzadas y emergentes, rebajó al 3% la previsión de crecimiento mundial para este año y al 3.3% para 2017.

“Se necesita una repuesta colectiva más contundente para fortalecer la demanda mundial”, advierte el organismo internacional.

Este avance anual del 3%, que pronosticó la OCDE, sería similar al de 2015, es decir, el crecimiento más bajo en cinco años. Solo en 2010 y 2011, los años que siguieron a la Gran Recesión, se han registrado crecimientos de la economía mundial entre el 4% y el 5%, sin embargo, este ritmo era habitual antes de esta crisis económica.

Y es que la recuperación es especialmente débil en los países avanzados. La economía de Estados Unidos, por ejemplo, apenas avanzará un 2% este año (frente al 2,5% que se pronosticaba en noviembre). A su vez, la zona euro no será capaz ni siquiera de superar el raquítico crecimiento de este año (1,5% frente a 1,4% pronosticado para el 2016). La economia de Japón, por su parte, seguirá prácticamente estancada. Los aumentos de los impuestos y la debilidad del comercio anulan los estímulos monetarios.

Por tal motivo, los analistas de la OCDE muestran su preocupación por el mal desempeño del comercio internacional. La caída del petróleo y los estímulos monetarios, que el organismo insta a prolongar, “apoyan la recuperación en las economías avanzadas”. Pero, advirtió, esto solo permite sostener un crecimiento bajo a medio plazo, “caracterizado por baja demanda, baja inversión, baja inflación, y una evolución insatisfactoria del mercado laboral y un débil crecimiento de la productividad”.

“En este contexto, las deseadas mejoras en las condiciones de vida y en la distribución de la renta son poco probables”, expresó el organismo, y acotó que “para acelerar el crecimiento económico global se necesita una recuperación de la inversión privada y el aumento de los salarios”.