La industria azucarera pagó estudios para ocultar efectos negativos

Una investigación publicada en JAMA Internal Medicine, reveló que la industria azucarera podría haber distorsionado investigaciones científicas, 50 años atrás, al modificar y disminuir el papel que tiene la sacarosa en las enfermedades del corazón. (Vía: Vox)

Esta investigación se enfocó en el debate que surgió en los años 50, cuando se disparó el número de enfermedades cardiacas en los Estados Unidos.

En ese entonces, la Fundación de Investigación del Azúcar (SRF por sus siglas en inglés), ahora conocida como Asociación del Azúcar, estaba preocupada por evidencia que mostraba que una dieta baja en grasas pero alta en azúcar, aumentaba los niveles de colesterol en la sangre. Al incrementar los triglicéridos en la sangre, ayuda a endurecer las arterias y, al mismo tiempo, adelgazar sus paredes, lo que puede conllevar a una enfermedad del corazón e incluso a un infarto.

Por esta razón la Fundación patrocinó su primer proyecto de investigación en 1965, el ‘Proyecto 226’, que fue pagado a científicos de Harvard por la industria azucarera con el equivalente de 50.000 dólares en la actualidad. (Vía: RT)

La información de dicho proyecto, publicada más tarde en New England Journal of Medicine, ponía en duda los peligros del consumo del azúcar y en cambio señalaba a las grasas saturadas como las mayores responsables de las enfermedades cardiacas. (Vía: Vox)

Hoy en día, existe un consenso entre los científicos sobre los peligros del azúcar y las grasas. Concuerdan que algunas grasas son menos dañinas para la salud que otras, así como que, el consumo de mucha azúcar es igualmente riesgoso que el consumo de mucha grasa. (Vía: Vox)

A pesar de que esto parece no tener vigencia, en la actualidad sigue habiendo preocupación sobre los estudios alimentarios. Marion Nestle, profesora de nutrición, comentó acerca de esto en la publicación de JAMA:

“El patrocinio de empresas alimentarias, ya sea intencionalmente manipulador o no, socava la confianza del público en la ciencia de la nutrición, contribuye a una confusión sobre qué comer y compromete las guías alimentarias en formas que no resultan en ningún beneficio para la salud pública” (Vía: RT)

Publicidad