El director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, John Kelly, tuvo una audiencia con el Senado para hablar sobre el muro fronterizo, la relación con México y las “amenazas” de las que un mega proyecto como ese podría defenderlos.
Desde que comenzara su campaña presidencial, Trump prometió la construcción del muro. El principal obstáculo de éste (además de que parecía imposible hace unos meses que Trump ganara la presidencia) fue el presupuesto: los miles de millones de dólares que costará su construcción tienen que ser aprobados por una mayoría de senadores, y no todos los republicanos están a favor del proyecto. La audiencia de Kelly era, principalmente, para “convencer” a los principales senadores opositores de dar su voto aprobatorio. (Vía: New York Times)
En medio de la discusión, que tocó temas de migración, “seguridad” fronteriza y el debido proceso (que ha quedado violado una y otra vez por los agentes a cargo del general Kelly), un par de declaraciones tocaron una fibra sensible en México: el director de la NSA hizo una serie de comentarios sobre las futuras elecciones mexicanas del 2018:
“Tenemos un problema con México. Hay mucho sentimiento antiestadunidense en México. Si la elección en México fuera mañana, probablemente se obtendría a un antiestadunidense de ala izquierdista como presidente de México. Eso no puede ser bueno para Estados Unidos (…). No sería bueno para Estados Unidos ni para México” (Vía: Animal Político)
Las declaraciones, que fueron televisadas en vivo por las redes sociales del Senado estadounidense y por el canal del Congreso, C-SPAN, fueron respondidas por el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray:
“Le dije (a Kelly), de manera respetuosa, pero muy clara, que las decisiones electorales y la elección en México corresponde solamente a los mexicanos, y que lo que esperamos de Estados Unidos es que se respete el proceso electoral mexicano” (Vía: El Financiero)
Las declaraciones de Videgaray acerca del respeto que “se le debe” a las elecciones mexicanas se contraponen con la campaña mediática y discursiva que el gobierno federal ha lanzado contra Andrés Manuel López Obrador: sin hacer menciones directas a él (porque quizá ya sería muy obvio), lanzan ataques a diestra y siniestra contra “el populismo” y los “riesgos” del cambio.
La relación con EU va a ser de respeto y cooperación, pero no seremos súbditos de ningún poder extranjero. Justicia, dignidad y soberanía.
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) 7 de abril de 2017
Las declaraciones de Kelly, como alto mando de una agencia estadounidense sobre una de las democracias latinoamericanas no pueden sino recordar el periodo en el que desde los Estados Unidos se decidía la estabilidad política y económica (y la vida) de millones de latinoamericanos: la Operación Cóndor, el golpe de Estado de Augusto Pinochet, la invasión de Panamá, el financiamiento de la guerra civil de El Salvador y el entrenamiento de los Contras nicaragüenses (por tan sólo comentar los ejemplos más visibles), son heridas aún abiertas en todo el subcontinente: miles de personas siguen desaparecidas, miles de familias siguen sin poder regresar a sus hogares y, aún hoy, las compañías trasnacionales que se beneficiaron de estos golpes militares siguen explotando a millones.
¿No le bastó al gobierno de Trump destruir la democracia de un sólo país?


