Juez en Texas detiene juicio porque Dios le dijo que la acusada no era culpable

En el condado de Comal, en Texas (sí, hay una ciudad que se llama Comal), un juez detuvo el juicio para indicarle al jurado que no declararan culpable a la implicada por traficar sexualmente a una adolescente porque… ninguna razón en específico, fue sólo porque Dios se lo dijo (o eso aseguró él).

El juez Jack Robison se disculpó después con el jurado por la interrupción pero indicó que cuando Dios le dice algo él no puede callárselo. Él simplemente respondió al llamado divino que le dijo que algo había mal ahí y que la acusada no podía ser declarada culpable. Sus palabras fueron claras:

“Cuando Dios me dice que haga algo, tengo que hacerlo”

Sin embargo, el jurado decidió no depender de una instancia que no tiene jurisdicción legal y encontró culpable a Gloria Romero Pérez por el tráfico sexual de una menor de edad, algo que Dios no pudo evitar. Por este delito fue sentenciada a 25 años en prisión aunque queda pendiente su juicio por haber vendido o comprado otros niños durante su vida (menos mal que el jurado hizo algo, porque el Todopoderoso quería liberarla).

Ahora, el juez Robinson está inhabilitado por su intromisión en el caso. Además de haber perdido la imparcialidad a la hora de hacer su trabajo (porque, digamos, defender a un acusado en particular es, en buena medida, tomar partido), también dejó un caso pendiente que no reportó a su coordinador en la corte. Aunque no será en semana santa, tendrá sus vacaciones obligadas hasta el fin de este mes.

En 2011, Jack Robinson también fue suspendido de su labor por haber encarcelado injustamente a un anciano que le gritó “tonto” en la calle después de que él emitiera el resultado de un caso de custodia infantil en el que estaba involucrada la nieta de este sujeto. Se le ha señalado varias veces por sobrepasar el poder que le otorga ser un juez, pero  ha seguido ejerciendo con pequeñas multas y días de inhabilitación.

Seguramente esa protección de la que goza tiene que ver con que Dios le habla, pero sinceramente esperamos que todo esto no se deba a que bebe un poco de su sangre antes de ponerse la sotana; y también que ejerza su profesión con un poco más de responsabilidad, porque encarcelar por caprichos personales y querer absolver personas por una revelación divina no es precisamente profesional.

Con información de: Statesman

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