Islandia elimina por ley la brecha salarial entre hombres y mujeres

En Islandia recibieron el Año Nuevo con una magnífica noticia: desde el 1 de enero del 2018 entró en vigor una ley que obliga a las empresas a eliminar la brecha salarial; es decir, un hombre y una mujer ganarán el mismo sueldo por hacer exactamente el mismo trabajo.

¿Suena espléndido? Sin duda. ¿Cómo lo lograrán? Esa es la pregunta que debemos responder si deseamos adoptar eventualmente esta ley.

Islandia desde hace mucho es un país progresista que ha dado muchos pasos en materia económica y social antes que el resto del mundo; fueron el primer país en elegir democráticamente a una mujer como presidentaVigdis Finnbogadottir gobernó durante 16 años y eso permitió que su país diera un vuelco radical en materia de justicia social. (Vía: BBC)

El ‘país más feminista del mundo’, etiqueta que las y los islandes admiten gustosos, también fue el que mejor respondió ante la crisis financiera del 2008. Mientras los banqueros de Wall Street conseguían que el mundo pagara por sus errores criminales, los islandeses metían a sus banqueros sin escrúpulos a la cárcel.

Las victorias económicas son victorias sociales. Eso lo entiende muy bien la actual primera ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir, quien ganó su campaña con consignas feministas y ecologistas. Su gobierno ha dado un fruto desafiante, una ley que sancionará a las empresas que mantengan la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Aun siendo sitio más abiertamente feminista del planeta, la brecha salarial sobrevive en el país escandinavo: según un informe fechado en 2016, las mujeres islandesas ganan entre un 14% y un 18% menos que los hombres.

Lo que propone la ley es que toda empresa con más de 25 empleados deberá certificar que pagan lo mismo a hombres y mujeres que desempeñen la misma labor. Para conseguir este certificado, las empresas se someterán a auditorías donde será evaluado cada puesto laboral en función de las aptitudes que exige y el pago que obtienen los empleados. (Vía: BBC)

Es altamente probable que el la ley de buenos resultados en la isla, sobre todo por el ímpetu de sus convicciones: aunque sea el país más igualitario del mundo (por delante de sus hermanos escandinavos, Noruega y Finlandia, que ocupan el lugar 2 y 3, respectivamente), el gobierno de Katrin Jakobsdottir se ha comprometido a revisar las normas de igualdad cada tres años, en lo particular esta norma sobre el pago justo. (Vía: El País)

Es de recordarse que, además de haber sido el primer país que eligió a una mujer como presidenta, también fue el país donde las mujeres se fueron al huelga: el 24 de octubre de 1975 el 90% de las mujeres dejaron sus labores para exigir en las calles su igualdad ante los hombres. A más de 40 años de esa fecha histórica, los réditos de aquella marcha son indudables.

Las voces en contra de esta norma nos son abundantes en Islandia, pero aun así varios medios extranjeros, de forma escandalosamente sexista e ignorante, han mostrado rechazo a la norma. Acaso sus reparos provengan de una confusión: no se trata de ganar lo mismo solo porque sí: es ganar el mismo salario por el mismo trabajo. ¿Si dos trabajadores, independientemente de su género, tienen las mismas capacidades y desempeñan la misma función, por qué habrían de ganar distinto?

Habrá que ver los resultados a corto y mediano plazo de esta ley vanguardista, que, sin duda, debería ser considerada por los congresos de todo el mundo.