Una pareja casada, proveniente de Alabama, descubrió tardía y accidentalmente que en realidad eran medios hermanos; y contra todo pronóstico, han decidido que seguirán juntos. ¿Tú crees que deberían separarse?
Entre el ADN y los votos nupciales
La pareja reside en Dothan, al sureste del estado sureño; ambos contaron su historia para un medio local con la condición de permanecer en el anonimato. (Vía: The Alabama Observer)
En el cercano pueblo de Enterprise, la esposa había empezado a trabajar en una clínica donde, entre otras funciones, era encargada de archivar y extraer información de los registros médicos de los pacientes.

Al recordar que su madre había crecido en el pueblo de Enterprise, decidió buscar los registros médicos de su madre. Tras encontrar su archivo fue que descubrió que su madre había tenido un hijo a la edad de 17 años y lo había dado en adopción.
Ella de inmediato pensó en su propio marido, quien había sido adoptado al poco tiempo de nacer y nunca había conocido a sus padres biológicos. Sin más información médica disponible y sin la posibilidad de conocer la versión de la madre fallecida, sólo las pruebas de ADN pudieron resolver el desconcertante misterio.
“Nunca sospeché que mi madre hubiera tenido un hijo anterior a mí. Mi marido y yo no vamos a romper por esto; hicimos nuestros votos y vamos a respetarlos”, declaró al Alabama Observer.
Las pruebas de ADN confirmaron la incómoda suposición: realmente eran medios hermanos.
Entre el tabú y la violencia
¿Qué debería seguir después de una noticia tan impactante? ¿La verdad inscrita en el código genético debe imponerse a los dictados del enamoramiento?
La aparente tragedia de esta pareja deriva de una ignorancia insalvable, casi idéntica a la que arruinó a Edipo; en ambas historias incluso hay dos pueblos vecinos y un remordimiento del pasado, como lo es la maternidad adolescente y el hijo sacrificado.
El incesto es muy frecuente gracias a la cultura de la violación
Sin embargo, la circularidad dramática de la historia de Alabama se rompe cuando la pareja decide permanecer unida. ¿De verdad debería bastar una prueba de ADN para separarlos? Es más complejo que un dilema moral.
En Estados Unidos las leyes que permiten o censuran el incesto varían de estado en estado. Alabama tiene una ley particularmente permisiva en este aspecto: aunque está prohibido el incesto entre parientes de primer grado, el matrimonio entre primos hermanos no tiene prohibición alguna en el estado de Forrest Gump.
Arizona, del otro lado de la moneda moral, sólo permite un matrimonio entre primos si uno de ellos es infértil. (Vía: The Spruce)
Aunque las relaciones entre primos no son bien vistas en Occidente, legalmente no suelen tener amplios reparos. Por otro lado, en varios países de Europa del Este y medio Oriente se considera que las relaciones entre primos son, incluso, encomiables.
Uno de cada diez matrimonios en el mundo ocurre entre primos
Las advertencias sobre los peligros que entrañan estas relaciones surten poco efecto cuando la cultura es permisiva. En Inglaterra, por ejemplo, se ha advertido el incremento de enfermedades congénitas relacionadas con las relaciones entre primos, fenómeno común en la comunidad paquistaní. (Vía: Plos)
Que los riesgos de problemas genéticos en los hijos se dupliquen no parecen preocupar a muchos; según estimaciones, uno de cada diez matrimonios en el mundo ocurran entre primos. (Vía: New York Times)
Pero los vetos morales cambian cuando la relación ocurre entre hermanos. Paralelamente, los peligros en la salud de los posibles hijos se multiplican.
Sin embargo, las relaciones carnales entre hermanos o entre padres e hijos son mucho más frecuentes en Occidente de lo que estamos dispuestos a admitir. No guste o no, el incesto es muy frecuente gracias a la cultura de la violación.
En la Biblia (Levítico, 18:6), Dios advierte a Moisés del incesto: “Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez”. En Latinoamérica la mayor parte de los abusos ocurren por parte de familiares; son relaciones incestuosas donde no hubo consentimiento. (Vía: La Prensa de Honduras)
El silencio en torno al incesto en Latinoamérica sólo beneficia a los violadores y condena a las víctimas. Paradójicamente, el matrimonio de Alabama sabe que salir del anonimato sería un suicidio social, aunque su ‘pecado’ fue consensuado.
En su caso, dos hermanos se casaron en la ignorancia, pero dos amantes se unieron de forma consciente. ¿Hablamos de la misma pareja? Sí. ¿Realmente deben separarse? Sólo ellos lo saben.
Independientemente de lo que diga el ADN, legalmente no son familiares y estar juntos o no sólo depende de ellos. No todo está escrito en torno al incesto accidental; ni siquiera en el ADN.
