En Alemania premian a raperos antisemitas

El dueto de raperos alemanes, Kollegah & Farid Bang, recibieron el premio Echo 2018 a “Mejor Hip Hop Nacional” (algo así como un Grammy); esto, a pesar del contenido antisemita de un par de canciones suyas. La decisión del jurado ha provocado que otros galardonados regresaran su premio, reprobando la aprobación tácita al antisemitismo.

Kollegah & Farid Bang son un dueto de raperos muy blancos y muy alemanes. Llevan un par de discos y son uno de los grupos de hip hop más populares de Alemania (porque sí, también se hace Hip Hop en Alemania, a pesar del sentido común). Desde siempre han acarreado señalamientos de antisemitismo y misoginia, algo que no sería nuevo para ningún grupo de rap del planeta, sin embargo, las reglas son completamente diferentes en Alemania.

Cuando, en su edición 2018, Echo anunció que serían premiados Kollegah & Farid Bang, muchos galardonados regresaron sus premios, pidieron la cuenta y mentaron madres. Orquestas de cámara, cantantes y compositores se sumaron a las críticas del jurado, pues, dicen, situaciones como ésta son una aceptación tácita del antisemitismo, pues “enseña” que está bien, que es algo normal en un país que tiene una dolorosísima historia con la comunidad judía:

“La provocación es legítima y a veces necesaria cuando hay que impulsar un proceso de reflexión pero no debe llegar nunca a los extremos del desprecio a la dignidad humana, la misoginia, el racismo, el antisemitismo y la glorificación de la violencia, dijo el diseñador Klaus Voormann, quien hiciera la portada de Revolver, de The Beatles y recibiera un premio Echo honorífico. (Vía: Der Welle)

Alemania tiene un pasado bastante reciente y muy traumático para las nuevas generaciones. El Holocausto y los terrores de la Segunda Guerra Mundial, si bien no son sólo reprochables a los alemanes, sí tienen una responsabilidad grave en el plano europeo para luchar, hoy, contra el discurso de odio y la normalización de la ignorancia y el odio.

Si bien Kollegah & Farid Bang habían sido “sutiles” en el uso de términos antisemitas (o que dan guiños al antisemitismo), en dos versos de su último disco fueron explícitos:

Hagamos una vez un Holocausto, venid con los cócteles Molotov”

“Mi cuerpo está más definido que el de un preso de Auschwitz

Tras la Segunda Guerra Mundial, en Alemania se prohibió la utilización, reproducción y uso en general de parafernalia nazi, mientras que en las escuelas se hizo mucho por enseñar a los niños la crisis humanitaria y la violencia gratuita que generó el nazismo. Sin embargo, ante la prohibición (como ocurre siempre), el odio encontró otras formas de manifestarse y, hoy, está más vivo que nunca.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del antisemitismo.