Golpe al hígado a Martin Shkreli, el villano de las medicinas

¿Has oído hablar de Martin Shkreli? ¿No? Imagina a los peores villanos de las películas, los que más te hayan indignado, y apenas tendrás una pálida idea de lo que es este sujeto. Shkreli se ganó el odio generalizado al subir el precio de una medicina para pacientes de SIDA y cáncer. Antes de él, el Daraprim costaba 13.5 dólares, ahora cada píldora cuesta 750 dólares. Todo por culpa de Martin Shkreli y su laboratorio Turing Pharmaceuticals.

Pero, ¿cómo es que este treintañero logró ganar millones de dólares con el sufrimiento y las lágrimas de los enfermos?

En realidad, lo que hizo Shkreli no es muy diferente a lo que hace cualquier farmaceútica en el mundo. El avance médico actual se basa en la especulación, y la oferta y la demanda. Es decir, existen cada día más medicinas porque a los laboratorios que las producen se les permite traficar con la salud de los que las necesitan. Si estás enfermo, muy enfermo, entonces probablemente estarás dispuesto a gastar mucho dinero para sentirte mejor, o incluso para no morir. ¿O no?

La empresa de Shkreli infló el precio del Daraprim de 13.5 a 750 dólares por píldora
La empresa de Shkreli infló el precio del Daraprim de 13.5 a 750 dólares por píldora. Foto: Chris Potter

Lo que hizo Shkreli fue comprar los derechos para producir Daraprim. Con ello, se convirtió en el único en producir esta medicina que sirve para prevenir infecciones parasitarias en pacientes con un sistema inmunológico degradado, es decir frecuentemente a pacientes con SIDA o cáncer. El Daraprim existe en el mercado desde hace 62 años, por lo que cualquiera podría producirla porque ya no tiene derechos reservados por patente, ¿entonces por qué el laboratorio de Martin Shkreli es el único que la produce?

Por lo mismo que mencionamos antes: la oferta y la demanda. El Daraprim es usado apenas por unas 9 mil personas al año, lo que representa un mercado muy pequeño con ganancias marginales. Esa es la razón por la que otros laboratorios no hacen el esfuerzo en producirla y la razón por la que Turing Pharmaceuticals subió el precio tan exageradamente. Esto es pura lógica de negocios, pero, ¿es suficiente para justificar que los pacientes que necesitan el tratamiento paguen una cantidad tan desmesurada de dinero?

Para la mayoría de los estadounidenses la respuesta es no. Incluso los principales candidatos demócratas (Hillary Clinton y Brenie Sanders) se han pronunciado en contra del joven empresario. Pero no habían podido hacer nada en su contra, hasta ahora.

El rostro del “villano de las medicinas“. Foto: NEPA Scene
El rostro del “villano de las medicinas“. Foto: NEPA Scene

La empresa Imprimis Pharmaceuticals anunció que todos los pacientes que les pidan Daraprim lo podrán obtener por un dólar por pastilla. Es decir, se ahorrarán 749 dólares. Lo pueden hacer porque no son un laboratorio común. Se dedican a manufacturar medicinas de manera “artesanal“. Es decir, Imprimis, puede hacerte un medicamento de acuerdo a lo que tú necesitas, como una pastilla para la gripe con sabor a cereza o lo que sea. Por ley, no puede producir las medicinas a niveles industriales y vendérselas a las farmacias. Solo funcionan si tú les haces un pedido.

Justo así va a funcionar la venta de Daraprim para Imprimis. No podrán ponerlo en las farmacias, pero podrán venderlo a cualquiera que les haga una petición. Con esto es bastante probable que el negocio de Shkreli se derrumbe. Si bien es cierto que es más difícil pedir que te hagan la medicina que ir a la farmacia y recogerla, el sustancial ahorro de 749 dólares puede ser un buen incentivo.

Aunque esto representa un golpe al villano de las medicinas, no resuelve el problema de las farmaceúticas en general. Sin duda Turing Pharmaceuticals exageró en el aumento del precio de su medician, y por eso recibieron atención generalizada. Pero las empresas farmaceúticas de todo el mundo hacen lo mismo todos los días sin que nadie (o casi nadie) los moleste.

Por: Redacción PA.