Estados Unidos le entra al quite en Siria

Estados Unidos se involucra cada vez más en el conflicto de Siria para reforzar la lucha contra el Estado Islámico.
U.S. President Barack Obama speaks during a news conference with Italian Prime Minister Matteo Renzi following their meeting at Villa Madama in Rome March 27, 2014. Obama met with Pope Francis at the Vatican earlier in the day. REUTERS/Kevin Lamarque (ITALY - Tags: POLITICS) - RTR3IUZG

Como ya podíamos esperar, Estados Unidos se involucra cada vez más en el conflicto de Siria para “reforzar la lucha contra el Estado Islámico. Las tropas estadounidenses que ya se encuentran allá están encargadas de trazar las estrategias de ataques sirios y kurdos contra fuerzas armadas islámicas, mediante asesorías militares ofrecidas a rebeldes. El presidente Barack Obama autorizó el traslado de un número indefinido de aviones de combate a una base aérea de Turquía. El objetivo de las misiones estadounidenses es apoyar tanto al Estado de Turquía como a los gobiernos de Jordania y Líbano en su lucha contra los extremistas islámicos.

El plan a futuro es, desde luego, destruir por completo al Estado Islámico. Para ello se necesita, en opinión del mismo Estado norteamericano, una ofensiva militar, cortar el flujo económico que mantiene al EI, impedir sus comunicaciones y atender a las comunidades liberadas de estos regímenes. En este momento, hay 65 países aliados que están trabajando en conjunto por neutralizar las fuerzas del EI.

Sin embargo, esta es la primera vez, desde que comenzó el conflicto, que Estados Unidos anuncia su presencia sostenida en Siria. De acuerdo con el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, el número de soldados estadounidenses enviados no supera la cifra de 50.

El gobierno estadounidense asegura que la función de su armada no es participar directamente en los conflictos bélicos; si no asesorar y entrenar a los insurgentes que luchan contra los yihadistas. Recordamos, sin embargo, que la relación entre Washington y Siria no es de franca amistad; por el contrario, EE. UU. ha reclamado en varias ocasiones la salida del presidente Bashar al-Asad. Lo único que une en este momento al actual régimen con los intereses gringos es el combato contra los extremistas islámicos. Cuando éstos logren ser sometidos, ¿qué pasará? ¿El ejército norteamericano seguirá asesorando a los rebeldes sirios?