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En Italia se determinó que robar comida para sobrevivir no es delito

La corte de Italia absolvió a una indigente sin hogar al considerar que el robo de comida por necesidad no debería ser considerado un delito.
Italia

La corte de Italia absolvió, el martes 3 de mayo, a una persona sin hogar al considerar que el robo de comida por necesidad no debería ser considerado un delito, a pesar de que en una instancia inferior fue condenado a seis meses de prisión por un hurto en un supermercado.

Y es que Roman Ostriakov, un indigente de origen ucraniano, intentó robar queso y salchichas de un supermercado de Génova (noroeste de Italia). En total, los productos estaban valorados en 4,07 euros, lo que le costó inicialmente una pena de medio año de cárcel y 100 euros de multa.

Sin embargo, la Fiscalía recurrió la sentencia por un tecnicismo, argumentando que Ostriakov no debería haber sido condenado por robo sino por intento de robo, ya que no logró abandonar el establecimiento con los productos hurtados.

En 2015, el ucraniano había sido condenado a seis meses de cárcel y una multa de 100 euros por robo. Sin embargo, para los jueces, el “derecho a la sobrevivencia prevalece sobre el de propiedad”, según publicó en su editorial el diario La Stampa.

Su caso fue apelado con el argumento de que debió ser juzgado por intento de robo y, por lo tanto, su condena reducida, dado que Ostriakov no salió de las instalaciones de la tienda cuando fue capturado.

Asimismo, la Corte Suprema de Casación de Italia, que examina únicamente la aplicación de la ley y no los hechos del caso, informó su decisión final y definitiva: revocó la condena en su totalidad. Robar pequeñas cantidades de alimentos para satisfacer una necesidad vital no constituye un delito, declaró el tribunal.

A su vez, el presidente de la Asociación de Consumidores (CODACONS), Carlo Rienzi, celebró la sentencia y alertó de que “en los últimos años de la crisis económica ha aumentado considerablemente el número de ciudadanos que se ven obligados a robar para llegar a fin de mes”.

“El Supremo ha establecido un principio sacrosanto: un pequeño robo por hambre no es en modo alguno equiparable a un gesto de delincuencia porque la exigencia de alimentarse justifica el hecho”, consideró en un comunicado.

Tras alertar del aumento de la pobreza en los últimos años de la crisis, Rienzi opinó que “en estos casos el delito no es cometido por el ladrón sino por el Estado que abandona a los más débiles a su destino, llevándoles a cumplir gestos como el robo de alimentos”.