Mientras tanto en Paraguay: Mario Abdo, candidato oficialista, gana elecciones presidenciales

Este domingo fueron las elecciones presidenciales en Paraguay y, con 46.49% del 96.76% de los votos contados, ganó Mario Abdo Rodríguez, candidato del Partido Colorado, actualmente en el poder.

En una votación mucho más cerrada de lo que se estimaba por las encuestas, la victoria de Abdo (en cierta forma) se veía venir desde la carrera presidencial. Quedó a poco menos de 4 puntos de su contrincante, Efraín Alegre, del partido Liberal. (Vía: Infobae)

Abdo Rodríguez es la “estrella creciente” del partido conservador que, desde hace más de 70 año gobierna el país sudamericano (ajá: algo así como el PRI… y hasta también con lo colorado). Y tal como le pasó al partido ‘colorado’ mexicano en 1997, el paraguayo podría perder la hegemonía legislativa que había mantenido desde hace 70 años.

El discurso de aceptación de ‘Marito’, como es conocido popularmente en su país, fue uno de “unidad” y “diálogo”, a pesar de que, en repetidas ocasiones, se mostró negado a, justamente, dialogar y conformar un partido de unidad.

Me preguntan: ‘¿Vos vas a gobernar con colorados?’. Y yo les digo: ¿Con quién voy a gobernar si no gobierno con colorados? ¿Con burócratas fríos que no conocen la realidad y el sufrimiento de nuestro pueblo? Claro que vamos a gobernar con los mejores colorados y con las mejores coloradas” (Vía: Última Hora)

Marito es hijo del Secretario Particular de Alfredo Stroessner, último dictador paraguayo que gobernó con el mismo puño de hierro de sus vecinos sudamericanos hasta 1989, cuando fue depuesto de un día para el siguiente, por su consuegro, el general Andrés Rodríguez.

De forma muy curiosa (por no decir ‘rara como la fregada’), el caso paraguayo es único en la región: aunque fue depuesto el dictador y se fue construyendo de a poco una democracia representativa “desde arriba” (así tal cual lo dice su página de gobierno), en ningún momento se depuso al partido gobernante. Tanto así que hasta hoy, el Colorado está viendo como una posibilidad, casi 30 años después, perder la hegemonía legislativa.

Abdo llega a un país con cerca del 25% de la población en pobreza alimentaria pero con números macroeconómicos medianamente estables, por lo que dependerá de su gobierno reducir la desigualdad o mantenerla igual.