El Papa podría revolucionar el papel de las mujeres en la Iglesia

El Papa afirmó que preguntarse por el papel de las mujeres en la Iglesia era pertinente y merecía que se creara una Comisión para valorar la participación femenina dentro del catolicismo.

Durante una reunión que sostuvo el Papa Francisco con 900 religiosas pertenecientes a la Unión Internacional de Superioras Generales (USIG) el pasado 12 de mayo en el Vaticano, se habló de considerar la apertura de una comisión que evalúe la posibilidad de que las mujeres puedan servir a la iglesia católica como diaconisas.

La USIG es una organización que une a las líderes de distintas congregaciones eclesiásticas y promueve el trabajo en comunidad entre las religiosas a nivel mundial. En la reunión con el máximo dirigente de la religión católica, algunas de sus integrantes cuestionaron a Francisco I sobre las facultades que pueden llegar a adquirir las mujeres dentro de la Iglesia.

Apelaron al papel activo de las diaconisas en la historia de esta institución y recordaron que las mujeres en la iglesia primitiva podían oficiar ritos como matrimonios y bautizos.

Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado, que se le otorga por lo general a lo seminaristas que se ordenarán después como presbíteros.

Entre las capacidades de un diácono están las de oficiar sacramentos como el Bautismo y el Matrimonio. Hoy en día la Iglesia permite a hombres casados ser diáconos pero no a las mujeres.

El Papa respondió que el proceso de ordenación de entonces era distinto pero que preguntarse por el papel de las mujeres en la Iglesia era pertinente y merecía que se creara una Comisión que valorara la participación femenina dentro del catolicismo.

En palabras del Secretario de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, Angelo Becciu, no hay que precipitarse a ninguna conclusión:

Recordemos que la ordenación femenina fue prohibida en el Concilio de Nicea en el año 325 y que la discusión no es nueva ya que Juan Pablo II se había pronunciado en contra de la ordenación de las mujeres en el documento Ordinatio sacerdotalis, donde estipula:

“Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia.”(O.S. #4)

También lo hizo Benedicto XVI cuando en 2012 reiteró la prohibición de la Iglesia católica de ordenar a las mujeres y advirtió que no tolerará la desobediencia de los clérigos en las doctrinas fundamentales.

En palabras de mismo Bergliolo “las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy” (Vía El mundo) y, es que, si pensamos que el catolicismo cada vez pierde más adeptos y que el número de hombres ordenados como sacerdotes disminuye con respecto de años anteriores, no resulta descabellado que una reforma así de polémica pueda ser puesta sobre la mesa.