El papa canonizará a un cristero mexicano… ¿qué significa esto?

Todavía no llega a México y el papa ya está dando de qué hablar
cristero

Todavía no llega a México y el papa ya está dando de qué hablar, pues firmó un decreto que permitirá la canonización del mexicano José Sanchez del Río, quien se le relaciona con el movimiento cristero… pero ¿qué significa este acto?

El futuro canonizado nació el 28 de marzo de 1913 y fue asesinado en Sahuayo, Michoacán, el 10 de febrero de 1928 durante los años más duros del enfrentamiento armado.

Según relatos que se contaron en la época, Sánchez del Río fue torturado antes de ser asesinado, esto, después de que sus captores lo secuestraran cuando se encontraba en una parroquia de sus ciudad natal.

Y bueno, antes de su muerte el joven habría invocado varias veces a la Virgen de Guadalupe.

Hasta aquí no hay ningún problema, pero surge la pregunta: ¿Qué significa que este joven se haya identificado como cristero?

De ser ciudadanos inconformes a convertirse en un grupo armado

La Guerra de los cristeros surge como una respuesta a la aplicación de la Ley Calles, misma que es una modificación al Código Penal (en 1926) que limitaba al ámbito privado y no al público las manifestaciones religiosas (es como el conflicto que hubo en Francia hace unos años por prohibir usar burkas en espacios públicos como las escuelas).

La Ley Calles buscaba limitar la participación de las iglesias en la vida pública (recordemos que antes la vida de la gente era regida prácticamente por la Iglesia). El problema fue que en algunos estados la ley se hizo tan extrema (pues se dejó a criterio de cada gobernador) que comenzaron a pedir que los ministros de culto fueran personas casadas (esto sucedió en Tabasco), la Iglesia redujera al mínimo el número de presbíteros (Chihuahua), o prohibir oficiar a sacerdotes extranjeros (Tamaulipas).

Por otro lado la Iglesia comenzó a mover a la gente e intentó reunir 2 millones de firmas para proponer una reforma constitucional, pero la petición fue rechazada. Así que los obispos católicos llamaron a hacer un boicot, no pagar impuestos, minimizar el consumo de productos comercializados por el gobierno y no usar gasolina… y mientras en un principio los cristeros eran mexicanos católicos que se organizaban para protestar hubo un grupo que se radicalizó y comenzó con el uso de la violencia: los cristeros extremistas.

Así, grupos de radicales surgieron en estados como Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de San Luis Potosí, Zacatecas, el DF y Yucatán. En 1927 comenzó el acopio de armas y comenzaron las guerrillas.

Las consignas en los ataques fueron: ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe!

Y bueno, los obispos prontamente se distanciaron del movimiento armado, desconocieron a la Liga y trataron de negociar con el presidente Calles.

En estadística, los miembros de los cristeros eran, en un 49 % (casi la mitad), menores de 30 años.

A la llegada del presidente Emilio Portes Gil se logró una negociación y un acuerdo de amnistía para aquellos que tomaron las armas, se acordó devolver las casas rurales y episcopales. La mayoría de los obispos estuvieron de acuerdo, excepto unos pocos entre los que destaca uno especialmente combativo: Leopoldo Lara y Torres, obispo de Tacámbaro, Michoacán.

Al final, y bajo la presión de el Gobierno de Estados Unidos y de la mayoría de los obispos y laicos católicos, el presidente Portes Gil anunció que la Iglesia católica debía someterse a la ley sin que la Constitución sufriera modificación alguna.

Por otro lado, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, el Congreso escribió en el Artículo 3 de la Constitución:

“La educación será socialista y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita  crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social“

El artículo no cayó en gracia a los cristeros quienes comenzaron a atacar a los profesores, sobre todo a los rurales, a quienes muchas veces les cortaron las orejas, los torturaron y los asesinaron. Se calcula que, entre 1935 y 1939, 300 maestros desarmados fueron asesinados por los cristeros, entre los que incluyen la muerte del maestro Carlos Toledano, quien fue quemado vivo en Tlapacoyan, Veracruz y el linchamiento de 42 maestros en Michoacán.

Los cristeros también fueron una base para grupos de carácter fascistoide como los sinarquistas .

¿Entonces, lanza un buen mensaje la canonización de un cristero?

Eso parece que queda al criterio de la gente, es interesante ver que Michoacán es un lugar significativo para la lucha cristera y que el movimiento fue un desencadenante para que poco a poco se restablecieran las relaciones diplomáticas entre el Estado Vaticano y México.

Al final, la Iglesia Católica puede hacer santo a quien quiera, pero nunca está de más recordar la historia para poner en perspectiva las desiciones de esta institución. Y es que en un momento histórico en el que muchos de los problemas son causados por los extremistas, ¿es prudente hacer este tipo de acciones como la canonización que planea Francisco?

¿Qué opinan ustedes?

@Filosofastrillo