El equipo de refugiados de los Juegos Olímplicos

En Río de Janeiro 2016 participaran, por primera vez, una delegación de refugiados. El equipo de refugiados estará compuesto por 10 atletas de 4 países, Etiopía, Sudán del Sur, Siria y Congo.

Los conflictos sociales y las guerras civiles obligan a millones de personas a abandonar su país. El Comité Olímpico Internacional (COI) creó, por ese motivo, una Delegación de Atletas Refugiados. Thomas Bach, presidente del COI, ha recalcado que este equipo es el símbolo de la esperanza que encarnan las olimpiadas:

“Estos refugiados no tienen hogar, ni equipo, ni bandera, ni himno nacional. Les ofreceremos un hogar en la Villa Olímpica junto al resto de los atletas del mundo” (Vía El País)

Se seleccionaron a 10 atletas entre 43 candidatos; se valoró, además de su desempeño deportivo, su situación personal y que tuvieran el status oficial de refugiados. El equipo estará conformado por dos nadadores sirios, dos yudocas de la República Democrática del Congo, cinco corredores de Sudán del Sur y uno de Etiopía.

Este suceso es particularmente importante si consideramos las cifras del “Informe de tendencias globales de 2015” del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidad para los Refugiados (ACNUR). La cantidad de refugiados aumentó por quito año consecutivo, se calcula que en el mundo hay más de 65 millones de refugiados. Este número equivale a que cada minuto, 24 personas son forzadas a abandonar su hogar.

En otras ocasiones, algunos refugiados ya habían desfilado con la bandera olímpica. En la inauguración de los juegos de Barcelona 1992, los atletas de la antigua Yugoslavia tuvieron que desfilar con esta insignia porque este país había sido sancionado. En el 2000, también lo hicieron los atletas de Timor del Sur y en 2012 los de Sudán del Sur, pues sus comités olímpicos aún no eran reconocidos oficialmente.

Yiech Pur Biel, de 21 años,  es uno de los corredores que Sudán del Sur, que tuvieron que huir a Kenia por una guerra civil que ha durado más de 30 años. Él, junto a sus compañeros, comenzó a correr porque quería demostrar a sus compañeros refugiados que aún hay esperanza, cuenta que:

“Allí no hay medios ni instalaciones, ni siquiera tenemos zapatos. No hay gimnasio. Hasta el tiempo está en nuestra contra, desde muy temprano en la mañana y hasta la tarde es muy caliente y soleado… que hay oportunidades y esperanza en la vida. A través de la educación, pero también del atletismo, se puede cambiar el mundo”.

En esta edición, el COI, ha intentado hacer énfasis en su situación particular, han tenido que huir de sus países de origen por los conflictos sociales, guerras civiles  o persecuciones, de otro no podrían asegurar su supervivencia. Ese es el principal motivo por el que han decidido crear esta delegación.