Se esfuma la distancia entre Clinton y Trump

Faltan cinco días para las elecciones estadounidenses. Tras el tercer debate presidencial, todo apuntaba que la elección sería un mero trámite. Sin embargo, tras las declaraciones del director del FBI respecto a la investigación de los correos de Hillary Clinton, cada una de las encuestas que la declaraban hasta con diez puntos de ventaja frente a Trump han recortado esa ventaja -incluso hay algunas que lo colocan frente a la candidata demócrata. (vía: Real Clear Politics)

La tendencia a la baja para los demócratas, si bien ha disminuido después del impacto del lunes, no deja de arrastrar a la campaña de Clinton, y al país entero, a una incertidumbre que creía superada. Hoy, esa diferencia es tan solo de 1.7% (vía: Real Clear Politics) y, aunque las elecciones de los EE.UU. se rigen por su colegio electoral y no por el voto directo, este recorte en la ventaja pone en peligro la certeza de los demócratas de ganar la elección.

Esta elección ha salido de todo rango de “normalidad” dentro de la vida política y electoral del Estados Unidos: desde la postulación del magnate neoyorkino y el discurso abiertamente racista que ha alentado, hasta los frecuentes “hackeos” de la correspondencia electrónica de demócratas influyentes.

Ha sido una elección sui generis, también, porque los dos candidatos de los partidos mayoritarios son reprobados por más de la mitad de su electorado: ya sea por el claro cariz racista y misógino de la campaña de Trump o por la relación innegable que la ex secretaria de Estado tiene con los bancos que llevaron a la crisis del 2008. (vía: La Jornada)

Quien sea que gane la votación el martes 8, se enfrentará a una población dividida y, junto con ello, a una grave falta de apoyo popular para llevar a cabo las propuestas que han hecho ambos en campaña.

 

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