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Ladrón ciego es encarcelado después persecución que terminó en un río

La policía de Manchester, en el Reino Unido, encarceló, procesó y condenó a pasar cinco meses en prisión a Paul Anthony Gibson, un sujeto registrado médicamente como ciego.

El arresto se hizo después de que las autoridades encontraran a Paul robando en un antiguo internado, lo que derivó en una persecución que terminó en el río Eden, que cruza el poblado de Carlisle Crown.

Días antes de ser detenido, se habían dado reportes de que el ahora abandonado internado Eden Grove fue invadido. Al ir a revisar el edificio, encontraron a Paul robando tuberías de metal a manos llenas, lo que él aseguró había sido una instrucción del dueño del lugar, pues le había permitido llevarse lo que quisiera. (Vía: BBC)

Obviamente no vio venir esta situación y su instinto de supervivencia (tal vez mejor explicado como “por ser ciego no me pueden hacer nada”), lo hizo resistirse al arresto. Tras varios intentos de la policía por esposarlo, saltó del puente que cruza el río, tratando de escapar por vía acuática, aunque no lo logró.

Aunque él asegura estar ciego, y médicamente lo está, dentro del internado se le encontró con una cegueta y una linterna -posiblemente estamos malinterpretando y él se imaginaba en el bosque cortando leños para el frío británico. De cualquier manera, su defensor frente a la corte afirma que no se le puede imputar ni el delito de invasión de propiedad ni robo, pues el sitio estaba así cuando entró, según Paul que lo vió (no sabemos cómo) con sus propios ojos. (Vía: Telegraph)

Esta no es la primera vez que se le imputa un cargo criminal al señor Gibson. En realidad, se trata de su falta número 192. Podemos decir que claramente, no sólo la justicia es ciega, sino también quien realiza el delito, lo cuál nos da esperanza jurisprudencialmente.