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Chile levanta estado de emergencia sin resolver conflicto

No es por 30 pesos, es por los 30 años, dicen chilenos; aseguran que las marchas seguirán
(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

“Yo seguiré pagando mi deuda hasta 2027”, nos dice Paty, de 28 años, en la recepción de nuestro hotel, el cual mira directamente sobre avenida O’Higgins, a unas cuadras de Plaza Italia, epicentro de las marchas recientes en Santiago de Chile.

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La joven nos platica sobre cómo se endeudó por su carrera universitaria y cómo no es la única. Al mismo tiempo, algunos de los huéspedes se reúnen en la entrada. “Están evacuando el hotel”, explica Paty. Horas más tarde se estará registrando la Marcha Más Grande de Chile.

Ese viernes 25 de octubre, a unas horas del anochecer, cayeron las primeras cifras de la marcha en la capital, donde residen 5.6 millones de personas. Ochocientos cincuenta mil fue el número inicial que registró el cuerpo de Carabineros. Para el final del día, la cifra total de manifestantes llegó al millón y medio. Fue, en efecto, la marcha más grande en la historia de Chile. Lo único que se le parece es la Marcha del No en octubre de 1988, cuando un millón de personas salieron a la calle para ponerle fin al gobierno de Augusto Pinochet.

“Juanín ¿Qué es esta agua que sale de mis ojos de botón?”, publicó en redes Tulio Triviño, uno de los icónicos personajes 31 Minutos sobre la marcha.

Esta emoción ante las movilizaciones coincide entre los chilenos. Una pareja, dueña de un bar a unas cuadras de Bellas Artes, en el centro de la capital chilena, se declaró conmovida ante los ánimos de la gente. Del mismo modo lo hizo el escritor Galo Ghigliotto, quien incluso nos confesó sentir un poco de esperanza, que las cosas podrían finalmente mejorar.

¿Cambiarán para bien? Ghigliotto no lo sabe. En la televisión chilena y redes sociales, se habla sobre cómo un regreso a la “normalidad” sería retornar a la misma situación que originó esto, es decir, la desigualdad.

(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

Lo que sí se sabe es que cambiarán los rostros en el gobierno. El sábado 26 de octubre, el presidente chileno, Sebastián Piñera, solicitó la renuncia de todo su gabinete. Esa misma noche no hubo toque de queda y el estado de emergencia se levantó al día siguiente.

“Todos hemos escuchado y comprendido [el] mensaje de los chilenos”, dijo Piñera en redes sociales. “Trabajamos en conformación de un nuevo equipo que represente el cambio y lidere los nuevos tiempos, más justos y solidarios, que los chilenos quieren y merecen”.

Esta es una acción de Piñera para apaciguar la situación en el país andino, pero en redes sociales, eje central para la coordinación de las marchas, se leen hashtags como #EstoNoHaTerminado y #ChileNoSeRinde. Esto se vio antes. Para el cuarto día de movilizaciones, las cuales comenzaron el 18 de octubre, Piñera pidió perdón y ofreció un paquete de beneficios a los chilenos, pero las marcha siguieron. Anteriormente echó para atrás el alza de 30 pesos (0.79 centavos mexicanos), pero las marchas siguieron.

¿Qué quiere el pueblo chileno? Algunos solicitan la salida de Piñera, otros un fin a las administradoras de fondos de pensiones, o AFPs, otros piden mejor salud, otros quieren que se pueda acceder a educación sin endeudarse durante años; también se habla de un fin al sistema neoliberal o incluso una nueva constitución… En lo que todos coinciden es en que se tengan mejores oportunidades, mejores sueldos, acceso a los servicios básicos.

(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

Las movilizaciones comenzaron el 18 de octubre debido al aumento a la tarifa del metro. Estudiantes del Instituto Nacional –del nivel medio superior– tomaron los torniquetes y dieron entrada gratuita a las demás personas. La Ministra de Transporte, Gloria Hutt, cuestionó tales acciones al señalar que estos jóvenes tenían un descuento. De ahí escaló.

“Frente a los graves y reiteradas ataques y atentados”, declaró Piñera el 19 de octubre en conferencia de prensa, “he decretado estado de emergencia”.

Ante las protestas, los negocios que están en el paso bajan las cortinas para prevenir daños. Con los toques de queda –los cuales comenzaban por las noches y terminaban en la madrugada– todos cerraban, aunque algunas personas los desafiaban golpeando cacerolas en las calles o montando barricadas.

(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

Esta y otras reacciones de las autoridades y políticos –incluyendo un audio de la primera dama llamando alienígenas a los manifestantes– han llevado a que las marchas crezcan. Desde ese día, los chilenos no dejan de salir a las calles.

“Es un cúmulo de enojo”, nos comentó el periodista freelancer Francisco Corvalán. No es por el metro, eso sólo fue la gota que derramó el vaso.

De acuerdo con la OCDE, Chile vio un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) que lo colocó entre los países más prósperos de la región. Incluso estiman un crecimiento económico “robusto” este año. Sin embargo, explica la organización, el progreso en el país se detuvo tras 2013.

Pese a que la OCDE habla del crecimiento económico y una disminución en la desigualdad, la gente de Chile reciente los endeudamientos en servicios públicos, tal como la salud y la educación.

(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

Tal es la frustración de los jóvenes en las calles, generación que ha crecido con el endeudamiento o las becas como la vía para su educación, que uno de los lemas más icónicos de las manifestaciones es “no son 30 pesos, son 30 años”.

“Estudié un año con créditos y me endeudé aproximadamente con cuatro mil dólares”, nos comentó Adrián, quien estudió con beca la mayoría de su carrera. “La gente que no tiene beca se termina endeudando por 20 mil, 30 mil dólares y a eso sumarle los intereses de los bancos”.

Mientras siguen las protestas en Santiago y en el resto del país, se sumó como agravante la brutalidad de las autoridades en días recientes. El toque de queda y el estado de emergencia, nos apuntó Ghigliotto, es algo que no se veía desde tiempos de la dictadura de Pinochet. Esta situación ampliamente discutida en el parlamento chileno ha cobrado factura.

(Foto: Plumas Atómicas / Esteban González)

Hasta el 27 de octubre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha reportado mil 92 ingresados a hospitales, 37 por herida de bala; se han registrado 5 querellas por homicidio y 17 por violencia sexual. El mismo organismo indica que hay 3 mil 193 detenidos, 343 de ellos menores.

Sobre ingresos a hospitales, sin embargo, la cifra podría ser mayor. Integrantes de la Federación de Estudiantes Chilenos (FECH) han tenido que atender a gente cuyo ingreso a otros nosocomios ha sido rechazado.

A esto se suman 700 carabineros lesionados, de acuerdo con información del mismo cuerpo de seguridad.

Afuera del Metro Baquedano se lee “Aquí se tortura”. Dentro de la estación se hallaron evidencias de una posible tortura. Pero no es sólo ahí, el INDH ha presentado al menos 50 denuncias por esta práctica y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Corvalán explicó que hasta mediados de octubre, lo que decía la información oficial se tomaba a rajatabla. Sin embargo, con las violaciones a los derechos humanos y videos en redes sociales denunciando a las fuerzas de seguridad, ahora se cuestionan las cifras oficiales.

Hasta el domingo 27, el gobierno chileno mantiene el número total de muertes en 19. En distintas ciudades, denuncian desapariciones. Sin embargo, las cifras no son claras.

Con el estado de emergencia levantado y los toques de queda suspendidos, parecería que la situación regresará a “la normalidad”. Sin embargo, la gente, así como legisladores y autoridades, revisan cuál será el siguiente paso.

Por: Esteban González de Léon.