Canadá aprueba el consumo recreativo de marihuana

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Esto es lo que sucede cuando un político cumple sus promesas de campaña: Justin Trudeau llegó al poder con varias promesas específicas, una de ellas era legalizar el consumo recreativo de marihuana. El Senado aprobó la legalización de la marihuana  con 52 votos a favor, 29 en contra y dos abstenciones.

Esta había sido una de las promesas más socorridas de Trudeau para llegar al gobierno, por lo que ahora debe estar más que contento con los resultados. La propuesta, una vez ratificada en la Cámara de Representantes, permitirá que los canadienses consuman casi libremente cannabis desde septiembre. 

Y decimos casi libremente porque el consumo estará limitado a 30 gramos por persona al mes. Igualmente, cada canadiense mayor de edad tendrá derecho a cultivar cuatro plantas en su hogar. Eso sí: la marihuana será bastante cara: un gramo se podrá conseguir a 10 dólares canadienses (7,5 dólares estadounidenses).

“Ha sido muy fácil para nuestros muchachos conseguir marihuana y muy fácil para los criminales cosechar las ganancias. Hoy, cambiamos eso”, declaró Justin Trudeau en Twitter.

Ahora mismo Canadá ha tomado una senda mucho más radical y directa que, por ejemplo, los Estados Unidos. En la tierra de Trump, las regulaciones han dependido de cada estado por separado, no de una propuesta unificada para toda la Unión Americana.

Sólo en Estados Unidos el consumo puede ser perfectamente legal en un estado y prohibido en el de a lado. El único otro país del continente que ha tomado un camino de apertura total hacia la marihuana es Uruguay. 

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Por otro lado, esta legalización se convertirá muy pronto en un muy redituable mercado legal. Según las últimas estimaciones, el mercado canadiense es de 5.700 millones de dólares canadienses (4.500 millones de dólares), según cifras oficiales.

Y ese negocio obviamente beneficiará al gobierno por medio de la recaudación de impuestos, que podría llegar a los 400 millones de dólares canadienses (unos 300 millones de dólares). ¿No sería espléndido que en México admitiéramos que nuestra estrategia actual hacia la marihuana es un desastre y que ni siquiera quienes nos orillaron a tomarla la están siguiendo actualmente?

Y mientras en Canadá esto se convierte en negocio, en México aún falta mucho para que la marihuana no incluya sangre…