Se llama Veyshnoria y según su entrada de Wikipedia es una monarquía absoluta donde el rey Aarón I gobierna para millón y medio de habitantes. Sin embargo el país se encuentra en grandes aprietos ahora mismo: hace unos días Bielorrusia le declaró la guerra y el mundo se ha asombrado mucho por esta declaración, sobre todo porque Veyshnoria es un país que no existe.
#Zapad2017 #exercise scenario: fictional Lubenia (~PL), Vesbasria (~LT) & Veyshnoria (~Roman-Catholic part of BY) attack #Russia & #Belarus: pic.twitter.com/xlbRXFkiAp
— Alex Kokcharov (@AlexKokcharov) August 29, 2017
No es que las autoridades de Bielorrusia hayan perdido el juicio al declarar la guerra a un país inventado. En estos días el país europeo participará en Zapad 2017, que son unos importantísimos juegos militares que organizan Bielorrusia y Rusia de manera conjunta y que es seguido por páginas especializadas en cuestiones militares como si fuera un campeonato mundial de futbol.
It may be time for Russia to suggest that the Democratic Peoples Republic of Korea go to war with Veyshnoria!
— Wilson Engel (@Wickengel) September 4, 2017
Pero todo juego militar exige algún enemigo y como desde hace tiempo Bielorrusia no tiene enemigos de la talla de la OTAN, han decidido inventarse no uno sino tres países.
Sin embargo el que más ha llamado la atención de los bielorrusos y de los medios de comunicación es la monarquía absoluta de Veyshnoria a quien ya le inventaron historia, rencillas históricas, enemigos ilustres y una entrada de Wikipedia. (Vía: BBC)
Es particularmente llamativo la respuesta popular que ha tenido este país imaginario que, sin embargo, es un fiel reflejo de algunas de las tensiones actuales del hemisferio norte.
Fictional Veyshnoria, hostile separatist entity in #Zapad2017 drills in #Belarus correlates to 1994 map of areas voting for Paznyak pic.twitter.com/N6lp3hxi0e
— Alex Kokcharov (@AlexKokcharov) August 30, 2017
El mapa de Veyshnoria, presentado por Bielorrusia hace unos días, guarda un amplio parecido con el mapa de Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque esa característica la inventaron los militares, fue la gente quien inventó su bandera y ha creado colectivamente una suerte de historia ficticia donde han depositado algunos chuscos episodios nacionales digno de recordarse.
En Twitter, en ruso, bielorruso e inglés, la presencia de este país se ha prestado para comentarios paródicos de la política exterior de Europa del Este.
