Barcelona pretende sacar a los automóviles de sus calles

Fuera los automóviles: Barcelona y su revolución urbanística
Superbloques, la nueva propuesta urbanística de Barcelona

En la actualidad las ciudades más urbanizadas se encuentran controladas por el uso excesivo de los automóviles, Barcelona pretende cambiar este hecho a partir de la creación de una red transitable de uso mixto.

La propuesta del área metropolitana española es la primera parte de una serie de cinco pasos para concretar un plan de concientización urbana en la ciudad. 

En este sentido el plan contempla la utilización de la mitad de las calles destinadas para el uso automovilístico para que los espacios públicos sean de uso transitable mixto.

Propuesta de “superbloques”

El proyecto fue apoyado por el Centro Kleinman para la Política Energética de la Universidad de Pennsylvania. El Centro promueve la productividad energética al replantear la relación entre la investigación y la práctica en apoyo de la innovación de políticas.

La propuesta de su creador, Salvador Rueda, plantea la creación de redes de uso mixto transitable, o también llamados “superbloques“. Los cuales contemplan la transformación de los espacios públicos donde peatones como ciclistas y la ciudadanía en general puedan mezclarse de forma segura y transitable.

“Lo importante de las ‘supermanzanas’ no solo es crear espacio público para ejercer el derecho para desplazarse, sino también para el derecho al ocio, a la cultura, a los espacios de discusión y al intercambio” comentó Salvador en el podcast de BCNecología

Supermanzanas

Cada residente tiene acceso a su propio “superbloque” y puede atravesar la ciudad  sin la necesidad o el temor de vehículos privados motorizados.

Después de haber trabajado en el ámbito público, salvador creo la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona en el año 2000, un consorcio de investigación pública. Lleva más de 40 años inmerso en la planificación urbanística de Barcelona.

El plan contempla no solo la creación y reproducción de los superbloques, sino también la edificación de áreas verdes, redes de ciclismo y nuevas y mejores rutas de transporte público.

La idílica propuesta podría posicionar a Barcelona como la primera ciudad de esas dimensiones “post-automóviles” del mundo. Lo cual trasciende en gran manera ya que, como la mayoría de las megalópolis, el espacio público privilegia a los propietarios de automóviles, cuando la mayoría de la población no posee uno. (Vía: Vox)

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