En medio de la noche y con seguridad extra, Baltimore, Maryland, decidió retirar las cuatro estatuas de soldados y generales confederados que había aún en la ciudad. Sin aviso pero sí después de meses de discusiones vacías, la alcalde demócrata, Catherine E. Pugh, ordenó su remoción.
Después de los eventos ocurridos el pasado fin de semana en Charlottesville (que iniciaron con el pretexto de la remoción de dos estatuas de los generales confederados Robert E. Lee y de “Stonewall” Jackson), la alcaldía de la ciudad de Baltimore decidió “de una buena vez” retirar los cuatro monumentos. (Vía: New York Times)
Desde la administración de la alcalde anterior, Stephanie Rawlings-Blake, se había votado que serían removidos, pero la discusión de qué hacer con las estatuas una vez retiradas había retrasado la ejecución del plan. Conforme han crecido las manifestaciones para “salvar la historia” (?) de parte de las agrupaciones de ultra derecha, la presión social y política (en una ciudad mayoritariamente afroamericana) había estado aumentando para que las autoridades tomaran la decisión.
Finalmente, siguiendo el ejemplo de otras ciudades, como Nueva Orleans y Atlanta, Baltimore retiró, entre las 12 y las 5 de la mañana, las estatuas de “Los soldados y marineros confederados”, de “La mujer confederada”, la de los generales Robert E. Lee y Thomas J. “Stonewall” Jackson y la del juez de la Suprema Corte (originario de Baltimore), Robert B. Taney, quien, si bien nunca peleó para la Confederación, sí fue el autor de la ley conocida como “del esclavo prófugo”, en la que impedía al gobierno federal de proteger a los esclavos fugitivos y exigía que las autoridades los regresaran “con sus dueños legítimos”. (Vía: Baltimore Sun)

En el lugar donde estaban, Pugh propone colocar placas explicando qué estaba ahí y por qué fue necesaria su remoción: es decir, buscar enmendar los daños cometidos por los defensores de la esclavitud y, para hacerlo, hay que reforzar la consciencia histórica, la memoria.
“Lo que debería ir en su lugar es algún tipo de placa que diga qué estaba ahí y por qué fue removido”, dijo Pugh. “Puedes remover una estatua, pero es parte de la historia de esta nación. No sé por qué las pusieron aquí (yo no estaba en el puesto entonces), pero lo que sí sé es que son ofensivas para muchas personas en esta nación.” (Vía: Baltimore Sun)

Mientras que el presidente de los Estados Unidos está alimentando el odio de los supremacistas blancos, hay unos cuantos que buscan cobrar y recuperar la memoria histórica.

