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¿Tener un reloj de 500 mil euros cuando tu país pasa hambre? Pasó en Angola

Dos Santos, presidente de Angola.

“¿No eres demasiado joven para tener 500 mil euros?” Con estas palabras recibió Will Smith al desconocido chico que en plena cena de gala de Cannes donó una suma descomunal. El actor estadounidense conducía una cena de beneficencia para buscar la cura contra el SIDA; acaso la exhorbitante donación no habría sido noticia de no ser porque el chico de 25 años, Danilo dos Santos, es hijo de José Eduardo dos Santos, el dictador que preside Angola, uno de los países más pobres y subdesarrollados del continente africano. (Vía: All Africa)

Dos Santos, presidente de Angola.

Dos Santos lleva 37 años en el poder. Se dice ‘presidente’ pero los años le han borrado cualquier atributo demócrata. Lo suyo es una dictadura y, como toda dictadura, ocurre lejos del escrutinio público. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos hijos tiene; más difícil aún es saber la suma exacta de la fortuna que ha amasado a costa de los pobladores de su país. Muchos asumen que esa fortuna asciende a los miles de millones de dólares. 

Lo que ocurre en la zona del poder alejada de los reflectores es materia de suposiciones pero no de reportajes; no abunda la información del dictador. Su propio hijo acudió a la gala de Cannes beneficiado por un semi anonimato. ¿Qué otra persona además de dos Santos se puede dar el lujo de acudir a una subasta donde sólo por entrar se paga una fortuna sin que nadie sepa tu nombre? (Vía: El País)

El gesto del príncipe de Angola no pasó desapercibido en Cannes pero tampoco en su propio país. Las redes sociales hirvieron en contra del muchacho que vive en Londres, estudia sin concluir y se dedica más bien a administrar en dosis idénticas su enorme fortuna y su parcial anonimato.

Dos Santos primero fue captado en redes sociales.

El reloj que adquirió por 500,000 le costó el rechazo del pueblo de Angola, pero poco más; a los dictadores y sus familias poco les importa el desprecio popular siempre y cuando permanezcan en el poder. Más tarde se disculpó por su desplante ricachón desprovisto de ética pero el daño estaba hecho.

Ahora portará un reloj cuyo costo podría haber hecho la diferencia en un país donde los hospitales no  cuentan con los insumos básicos para sobrevivir. En Angola, un país donde no hay jeringas en las clínicas, portar un reloj de 500,000 dólares es un crimen sin adjetivos.