Alemania considera oficialmente que la cruda es una enfermedad

Una decisión de una corte regional de Frankfurt podría hacer que los trabajadores pidan incapacidad por estar crudos
Alemania declara la cruda como enfermedad (Imagen: Especial)

En medio de una demanda por publicidad falsa, un tribunal de Frankfurt determinó que un suplemento alimenticio estaba violando la ley al prometer curar la cruda y no conseguirlo. O sea: la cruda es una enfermedad oficial en Alemania.

Si eres de los que echan fiesta entre semana y te ves en la terrible, oh tan terrible, tortura de ir al trabajo crudo, esta noticia podría darte esperanzas: en Alemania, por una demanda tangencial, una corte determinó que la resaca es una enfermedad.

A veces, decisiones judiciales impactan enormemente la vida cotidiana de las personas: por ejemplo, la sentencia de Roe v Wade, en Estados Unidos determinó, a partir de un juicio de privacidad individual, el derecho de las mujeres a abortar.

En un tono mucho menor, pero que igual podría impactar la vida cotidiana de millones, una demanda a un suplemento alimenticio podría hacer que la cruda de muchos ya pueda ser algo un poco más fácil de sobrevivir.

Justo antes de que empiece el festival más popular alemán, el Oktoberfest, un grupo de personas demandaron a una empresa que hace “shots” para “curar” porque, como muchos de esos productos, ni cosquillas le hacen.

El juzgado local determinó que la información del producto no puede sugerir ninguna propiedad para prevenir, tratar o curar una enfermedad humana o dar la impresión de ello; por enfermedad, debemos entender incluso una disrupción temporal al estado y actividades normales del cuerpo”. (Vía: The Guardian)

Entonces, si fueras un trabajador alemán y te fuiste a festejar el primer días de Oktoberfest como Odín manda: con papas, salchichas y mucha, pero muchísima cerveza, podrías pedir incapacidad al día siguiente.

Pero como eres trabajador mexicano y, muy probablemente, estás subcontratado o freelanceas, no te queda de otra más que dos analgésicos, un suero oral, unos chilaquilitos y suspirar por esos derechos laborales alemanes con los que solamente puedes soñar.

Con información de The Guardian