Los votantes de Trump descubren que siempre sí necesitaban a los mexicanos

Trump mano de obra

La demagogia y el populismo se topan con pared cuando se enfrentan a la realidad, de hecho podríamos decir que el mundo de lo fáctico es su límite. El discurso de las soluciones mágicas, de lo exacerbadamente emocional acarrea más problemas de los que resuelve, al final, la realidad del mundo acaba por imponerse y por cobrar factura, los discursos vacíos, que no toman en cuenta en lo más mínimo las formas de operatividad del mundo acarrean riesgos y consecuencias no deseadas cuando buscan materializarse en la realidad.

Justo eso es lo que ha sucedido con las políticas de Donald Trump, quien hasta el momento no ha podido imponer la agenda que ha promovido desde su campaña debido a su imposibilidad e inaplicabilidad, y lo poco que ha logrado impulsar está trayendo daños colaterales fuertes que afectan a su país más de lo que lo benefician. El ejemplo claro es el que están viviendo los agricultores del medio oeste, quienes se están quedando sin mano de obra por las deportaciones masivas de migrantes indocumentados, por tanto su producción corre el peligro de perderse o si bien les va, sus utilidades se verán mermadas ya que tendrán que costear una mano de obra mucho más costosa.

Ese bastión electoral de Trump apoyó las políticas migratorias que proponía Trump y que ahora está aplicando. Aquí es clarísima la disociación entre discurso y complejidad del mundo, ya que estas personas no se dieron cuenta como el sistema de migración ilegal los beneficiaba en el sentido de que tenían a la mano una alta demanda de mano de obra barata, sin embargo triunfaron las emociones sobre lo racional, pudo más su odio contra los migrantes que el cálculo respecto a los beneficios que de hecho les ofrecía la migración.

Por su parte Trump les prometió eliminar ese problema, la solución era simple, armar una cacería de brujas para deportar a todos los migrantes ilegales y asunto arreglado. Pero nunca se evaluaron las consecuencias no deseadas y los daños colaterales que traerían esas acciones, los cuales se están manifestando en las implicaciones económicas de la escasez de mano de obra en esa zona; de hecho este problema es muestra de la dependencia del sistema económico estadounidense respecto de la mano de obra de migrantes ilegales.

Los daños colaterales han sido tan fuertes que los agricultores del medio oeste le han pedido al gobierno de Trump frenar las deportaciones de migrantes indocumentados, incluso han dicho que están dispuestos a pagar las multas y trámites de legalización con tal de que no sean deportados. Para darnos una idea, esta escasez de mano de obra podría traer escaladas inflacionarias en los bienes producidos en la región, por ejemplo, se estima que el galón de leche saltaría a 6.40 dólares.

Según la Federación de Oficinas Agrícolas de Estados Unidos, se estima que a falta de trabajadores la producción de bienes solo en el estado de Arkansas podría caer en 60 mil millones de dólares al año. Como podemos ver, los que hace unos meses exigían la deportación de migrantes ahora están dispuestos a pagar las multas de los indocumentados con tal de asegurar su legalización.

El mundo es mucho más complejo que lo que plantea el sentido común, lo peligroso es cuando la demagogia se aprovecha de lo fragmentado de ese conocimiento para ofrecer soluciones simples a problemas de alta complejidad, lo cual lo único que trae es riesgo. Al final la complejidad de la realidad acaba por imponerse, el alto riesgo de esas medidas es cobrado con consecuencias no deseadas y daños colaterales de mayor impacto. (Vía: El Financiero)

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