¿Tuvo un impacto en las elecciones el asesinato de los candidatos?

Foto: Tomada de Twitter

La contienda electoral pasó. Ya tenemos definido al próximo presidente y se dio una reconfiguración política en el país tras unos comicios históricos. Pero estos también fueron marcados por la violencia como en ninguna otra campaña electoral. Y es que, según un informe proporcionado por Etellekt, 48 aspirantes fueron asesinados, así como otros 104 políticos en este periodo.

Mientras cada uno de estos casos se iba sumando a los anteriores, se prendieron focos rojos. El INE condenó los homicidios y guardó un minuto de silencio por los candidatos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos alzó la voz para externar su preocupación por la situación y confió en que las autoridades garantizarían la seguridad en el proceso electoral. Más de una docena de aspirantes fueron abatidos tras el mensaje de la CIDH.

Imagen: Twitter

Aunque el total de políticos, candidatos y precandidatos ultimados superó los 150, hubo voces como las de René Juárez, ex dirigente del PRI, que consideraron que estos hechos no afectarían al proceso, quizá los resultados electorales indiquen otra cosa.

De acuerdo con el séptimo informe de Violencia Política en México, de Etellekt, de los 20 precandidatos y 28 candidatos asesinados. De todos estos políticos, el 56% eran de oposición en el estado en el cual iban a contender.

¿Y qué resultados se dieron en estas entidades? Tras los comicios, en el 62% de las demarcaciones donde asesinaron a candidatos se generó un cambio. Etellekt señala que esta alternancia se dio de dos maneras: en el 35% de los asesinatos, el candidato era opositor y aún así se dio alternancia; en el 27% restante, el aspirante asesinado era oficialista y la elección resultó también en alternancia.

Imagen: Etellekt

Tomemos el caso de las alcaldías. Al menos 23 políticos que iban por una precandidatura y candidatura a municipios en el país fueron asesinados y, en 15 de esos 21 municipios, los resultados favorecieron a un partido contrario al de los occisos.

Por ejemplo, en Zihuatanejo, Guerrero, tres aspirantes opositores al partido gobernante (PRI) fueron asesinados: Miguel Solorio Figueroa, independiente, Marino Catalán Ocampo y Homero Bravo Espino, del PRD. Ahí ganó Jorge Sánchez Allec, del PRI.

Imagen: Plumas Atómicas

Detrás de estos homicidios hubo diferentes motivos. Según la consultora, el 63% de las muertes se dieron por ataques de grupos armados, lo cual deja ver las incisiones del crimen organizado en las contiendas, pero también se registraron casos que tuvieron que ver con los cónyugues (1%), asaltantes (2%), militantes (7%) y algunos que ni siquiera se conocieron los móviles (13%).

Para el 29 de junio, Lorenzo Córdova, titular del INE, señaló a Animal Político que se sustituyeron a 27 aspirantes que fueron asesinados. En ese entonces, expresó su preocupación por el impacto de la violencia en la contienda.

“Hemos advertido, digámoslo así, que se trata de hechos que lastiman la democracia, la convivencia democrática y hemos exigido que las autoridades competentes aclaren los hechos y deslinden responsabilidades”, apuntó.

 

Imagen: Etellekt

Estas palabras del consejero presidente del INE funcionaron, de algún modo, como lo que se vería dos días después. Independientemente de que todavía buena parte de los casos no se han resuelto, sí hubo una afectación en las dinámicas políticas y democráticas de esta contienda histórica.

Si bien no podemos establecer una correlación entre los móviles e intenciones electorales en particular del crimen organizado, sí podemos afirmar que de una manera u otra se limitaron las opciones a raíz del contexto de violencia.

Todo esto sin olvidar que estas elecciones mostraron la debilidad del Estado y las instituciones de seguridad en el país, lo cual se tradujo en que la política se volviera una actividad de alto riesgo.