Cómo hablar del acoso sin culpar a las víctimas

Es muy probable que, en algún momento de tu vida, una mujer cercana te platique sobre la agresión sexual que vivió. Desafortunadamente, la violencia sexual es una constante y los casos recientes de acoso, hostigamiento y abuso sexual que se han hecho públicos son solo la punta del iceberg; por eso es importante hablar al respecto y empezar a cambiar la situación desde nuestro entorno inmediato.

Si te preocupa no saber cómo actuar cuando una mujer habla sobre la violencia sexual vivida, ésta es una pequeña guía para hablar al respecto sin culpar a las víctimas:

1. Antes de hablar, escucha lo que la persona tiene que decir

Hablar sobre el acoso, hostigamiento o abuso sexual vividos no es nada fácil. Para una persona que decide hablar públicamente sobre sus experiencias, casi siempre ha habido todo un proceso detrás: tuvo que reconocer que sufrió una agresión, enfrentar el estigma que existe hacia las víctimas y, finalmente, tener el valor de levantar la voz, incluso sabiendo que se enfrentaría a comentarios hostiles tanto en su círculo social como ante las autoridades y en redes sociales. Así que, antes de hablar y emitir un juicio, lo mejor es callar y escucharla.

2. Que no estés de acuerdo no significa que no sucedió

Que tú dudes de su testimonio, que algo te parezca “sospechoso” o que tú conozcas al posible agresor no quiere decir que la agresión no ocurrió. Tus opiniones no cambian lo que pasó. Tampoco es momento para mencionar las denuncias falsas: son sumamente raras y, además, un argumento usado para minimizar las denuncias. Una vez más: antes de opinar, escucha.

3. Ponte en el lugar de la víctima

Empatiza. Es difícil, pero ponte en sus zapatos y piensa en lo que siente. Las agresiones sexuales son dolorosas no solo físicamente: muchas veces provocan heridas que permanecen abiertas durante años. Y lo único peor que sufrir una agresión sexual es sufrir una agresión sexual y después escuchar a alguien decir que tú lo provocaste, que tu forma de actuar fue incorrecta o que estás mintiendo para llamar la atención.

4. Reconoce que la violencia contra las mujeres existe

Sí, los hombres también son acosados y abusados sexualmente. Sin embargo, la gran mayoría de las víctimas son mujeres. No se trata de una competencia por ver quién sufre más, sino de entender que se trata de un problema estructural en una sociedad que, con todo y los avances en materia de equidad de género, las mujeres aún se enfrentan a obstáculos para acceder a las mismas oportunidades que los hombres.

5. Haz introspección

¿Alguna vez tuviste una actitud violenta hacia una mujer? Y si no, ¿fuiste testigo de una agresión hacia una mujer y no hiciste nada al respecto? Está bien reconocerlo. El machismo nos atraviesa a hombres y mujeres en mayor o menor medida. Ser conscientes de la forma en que contribuimos es el primer paso para empezar a cambiar las cosas.

6. Claro que tienes derecho a expresar tu opinión

Sin embargo, las opiniones no son inofensivas. Los puntos de vista pueden ser machistas y contribuir a perpetuar el abuso de poder. Además, siempre es mejor opinar de forma informada. Si quieres conocer más sobre victim blaming y cultura de la violación, aquí te recomendamos algunos textos con los que puedes empezar: “Las putas merecen ser abusadas”, de Felipe Oliva en Antes de Eva, “La Guía del caballero sobre la cultura de la violación” de Zaron Burnett y “Por qué no soy feminista” de Javier Raya.

7. ¿Cómo puedes ayudar?

Sí, tienes privilegios. Pueden ser de género, raza, clase o de cualquier otro tipo, y deberías usarlos para el bien. Es como la frase del Hombre Araña: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad“. En el caso de las agresiones sexuales, puedes empezar por mantener los ojos bien abiertos ante las agresiones sexuales hacia otras personas en la escuela, en el trabajo o en el transporte público, dejar de quedarte callado cuando tus amigos o conocidos hacen chistes machistas u homofóbicos y, una vez más, escuchar. Escucha a las mujeres de tu entorno y créeles.

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