¿Una pésima broma o terrorismo? Encuentran agujas en fresas en Australia

Desde la semana pasada comenzaron las denuncias en redes sociales de algo que sonaba más a un mito urbano, de esos que espantan a los niños en el Halloween: cientos de usuarios por todo Australia reportaban fresas y otras frutas con agujas de coser clavadas en ellas. Nadie sabe quién, dónde y por qué comenzó, pero se ha convertido en un problema de seguridad nacional que afecta no sólo a los consumidores finales, sino hasta las exportaciones y el poder legislativo.

Imagina que estás muy feliz comiendo unas fresas, luego de desinfectarlas (porque tienes que desinfectarlas, no importa qué tan limpias se vean), muerdes una y ahí, en el corazón de la fruta, una aguja pequeña, de esas con las que se marcan dobladillos.

Productores de fresa en la provincia de Queensland creen que el primer “ataque” se debió a un extrabajador “con rencores” contra la industria. Conforme se multiplican las denuncias, la policía teme que se trate de “copias”, como ocurrió tras la detención de un niño que admitió poner agujas en las frutas en New South Wales. (Vía: Washington Post)

Algún idiota por alguna razón ha cometido un acto de terrorismo“, declaró el recién electo primer ministro Scott Morrison en una declaración al país. “Estás aterrorizando niños, eres un cobarde y un parásito [grub, un término intraducible del inglés australiano]”. (Vía: The Guardian)

En respuesta al pánico, tanto las autoridades como los supermercados y los productores de fruta están tomando medidas: los supermercados retiraron en un principio todas las fresas y hasta las agujas de sus establecimientos.

Las autoridades, por su parte, están buscando ampliar las condenas por contaminar alimentos, que en estos momentos es de 10 años de prisión, a 15. Así mismo, están buscando dimensionar correctamente la emergencia, pues así como hay varios “copiadores” del delito original, decenas de denuncias en redes sociales han sido falsas.

Los productores de fresa y otras frutas se han visto obligados a destruir toneladas de productos, luego de que se levantaron bloqueos a sus productos exportados. Por lo mismo, el gobierno australiano prometió un apoyo de un millón de dólares australianos a los productores. (Vía: Washington Post)

Algo que, probablemente, empezó como una broma o un ataque específico se ha convertido en una crisis de consumo interno y de comercio internacional. yTambién, la viralidad como se empezaron a repetir los delitos y las denuncias debería de hacernos cuestionar la forma como, cada día, socializamos en redes sociales.

Por: Redacción PA.