Para Sandoval Íñiguez, los sismos de septiembre fueron provocados por ‘aprobar el aborto’

En un evento convocado por fieles católicos, el que fuera cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, nos recordó lo que hubiera sido vivir en el siglo XVI: para el sacerdote octogenario, los sismos fueron un castigo de Dios por realizar abortos y éstos son comparables a la violencia que ejerce el crimen organizado en varios estados de la República. Todo esto, mientras grupos de penitentes se flagelaban y voluntarios reunían firmas para la candidatura presidencial de Margarita Zavala.

A lo largo de la semana pasada, un grupo de católicos se organizaron para realizar un “Gran Acto de Oración, Desagravio, Reparación y Consagración Nacional”, el cual se realizó el domingo pasado, 10 de diciembre, se conformó de una procesión en las calles afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre y una misa en el Estadio Azul.

Nombres así de largos son raros y no todo mundo tiene idea de qué se trataba este “acto de desagravio”, por lo que en diversos medios católicos tuvieron que explicar como por dónde iría la cosa:

Durante la celebración eucarística se presentará a Dios la petición pública de perdón y el deseo de desagraviarlo por tantos pecados, que se ven representados en el creciente número de abortos, en el crimen organizado y en la corrupción. (Vía: infoCatólica)

Las declaraciones de Íñiguez, obviamente, siguieron la agenda de los mismos organizadores. El ex cardenal de Guadalajara, junto con Norberto Rivera, formó parte de la “guardia” más conservadora dentro de la Iglesia católica. Sus comentarios y ataques a los cambios de legislación en la CDMX lo llevaron a enfrentarse con ONGs como Católicas por el Derecho a Decidir.

Quizá (y sólo quizá) el sermón de Sandoval Íñiguez se pasó de la raya. En un momento en la homilía celebrada en el Estadio Azul, en la colonia Noche Buena (frente a la Del Valle), el prelado equiparó la violencia del narco con el aborto:

“Así como el crimen organizado asesina y descuartiza a sus víctimas, eso es lo que hacemos con los niños en el vientre de sus madres cuando cometemos aborto” (Vía: El Universal)

https://youtu.be/uCeRsZGraLg

Entonces… Para varios miles de asistentes a este “magno” (y anacrónico) evento, los sismos no son un evento natural, sino un mandato divino porque un montón de células no terminan convirtiéndose en un producto viable… ah, ok.

(Y no, no nos vamos a meter a ‘discutir’ sobre el desarrollo de nervios. Hay libros de biología al respecto)

Lo mejor/peor de todo, definitivamente, es la dupla que se reunió afuera del Estadio: los grupos de penintentes taxqueños famosos por sus flagelaciones, las Hermandades de Penitentes Encruzados y Flagelantes, que,  encapuchados, con el torso desnudo, descalzos y encadenados, hicieron la misma procesión que los fieles… pero, claro, flagelándose, y los voluntarios que siguen reuniendo desesperadamente firmas para la expanista y remocha, Margarita Zavala.  (Vía: La Jornada)

¡Quién dice que la religión no es espectáculo!

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