76% de familiares niegan transplante de órganos, aún de donantes

Los datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) arrojan que en nuestro país existe una lista de espera de 21 mil 575 personas. Las dos necesidades más grandes son de riñón y de córnea, con 13 mil 812 y 7 mil 329 pacientes respectivamente en espera de una llamada que les de la oportunidad de continuar su vida. Sin embargo, la posibilidad de tener un trasplante de algún órgano o tejido en México parece que es reducida (muy reducida).

Fuente: Cenatra

José Salvador Aburto, director de la Cenatra, explicó que en escuestas hay una estadística que revela que siete de cada 10 mexicanos están a favor de la donación de órganos… pero no de los suyos o de su familia. Este número contrasta fuerte y tristemente con el 76% de familias que se niegan a que un fallecido se convierta en donante, aún cuando el cuerpo esté registrado en la lista de donadores. (Vía: El Universal)

Así mismo, en nuestro país no existe apoyo gubernamental para que se tenga un sistema integral de trasplantes, en el que esta actividad tenga un prespuesto propio para antender la demanda que, finalmente, representa la vida de muchas personas que puede ser salvada ante la muerte de otro o con la complicidad de un donador vivo.

No hay un presupuesto específico para financiar la actividad de donación y trasplantes como en otros países. Lo que hay es un presupuesto de las instituciones de salud. No es lo significativo ni lo suficiente para atender la demanda”. (Vía: El Universal)

Para contrastar aún más los datos, del total de trasplantes practicados el 52% se hacen a partir de órganos y tejidos de cadáver y el 48% de donantes vivos. Esta paridad no nos habla de una gran benevolencia y apoyo por parte de familiares y amigos (además de la suerte que implicaría que todos los casos fueran compatibles para donación/trasplante). Es más bien la muestra del casi nulo interés (y empatía) de las familias de los muertos ante la posibilidad de rescatar una vida con la ayuda de alguien que ya ha muerto.

Estamos ante un tema con tres aristas importantes: por un lado, se trata de revisar los casos de enfermedades crónico degenerativas, que tienen que ver directamente con aspectos genéticos y de cultura de la salud, así como estilo de vida y posibilidades de acceso a los sistemas de salud. Desde ese lado, es responsabilidad de los sistemas de Seguridad Social bajar los altos índices que provocan enfermedades como diabetes, insuficiencia renal, hipertensión y demás.

También es un tema de administración. El sistema de trasplantes en México no tiene la posibilidad de atender a todos los que lo necesitan porque ni siquiera se tiene una cobertura nacional. Las unidades que tienen dentro de sus posibilidades practicar estas intervenciones quirúrgicas son pocas en comparación de los casos que lo necesitan o, eventualmente, lo necesitarán.

Finalmente, puede ser un tema cultural el que las familias se nieguen a aceptar que los cuerpos de sus familiares sean entregados a los hospitales para hacer donaciones de órganos y tejidos a partir de él. No es exactamente lo mismo contestarlo en una encuesta a tener que llenar papeles entre el dolor de haber perdido a alguien. De cualquier manera, esta falta de empatía podría solucionarse con el apoyo de campañas de conscientización sobre la donación, porque no hace falta morir para decidir si queremos, o no, ayudar a salvar la vida de alguien más, estemos vivos, o no.

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