Cae la bandera monumental de la glorieta de San Jerónimo por segunda vez en el año

Ayer, en medio de las fuertes (y fugaces) lluvias que golpearon la Ciudad de México, la bandera monumental de la glorieta de San Jerónimo cayó por segunda vez en el año.

Soldados recogen bandera caída en San Jerónimo
Soldados recogen bandera caída en San Jerónimo

Alrededor de las 9 de la noche, vecinos de la Unidad Independencia comenzaron a marcar a la policía y al 911 para pasar a informarle a las autoridades que la bandera se había caído sobre el cruce de Avenida San Jerónimo y Anillo Periférico… otra vez.

Ya en enero había pasado lo mismo: otra de esas “lluvias inesperadas” (que ocurren cada año) la derribó. Afortunadamente, como en esta ocasión, no hubo heridos, incidentes viales ni la bandera resultó dañada. (Vía: La Jornada)

De acuerdo a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, los ciudadanos de a pie no podemos parar el camino, doblar la bandera, meterla a la lavadora y volverla a colgar. Tiene que ser la Secretaría de la Defensa Nacional la encargada de su disposición y… ¿rescate?

Por ello, ni los policías ni los vecinos pudieron hacer mucho por la pobrecita bandera que ahí andaba, en espera de su Juan Escutia. No fue sino hasta que llegó el Ejército que pudieron levantarla, doblarla y llevarla a la tintorería más cara de la historia.

El asta y la bandera monumentales de la glorieta de San Jerónimo tienen una larga historia de accidentes, desgarres, caídas y demás. Con la construcción del segundo piso del Periférico, que pasa justo sobre la glorieta y a lado de la bandera, la jaula de seguridad que tuvo que hacerse para prevenir accidentes POR LA MALDITA BANDERA rasgó en varias ocasiones a la móndriga.

Incluso la mera instalación del asta significó meses de conflictos vecinales, arreglos delegacionales y negociaciones, pues, tal como lo han vivido los vecinos de la Unidad Independencia, cada que pasa algo con la bandera su acceso a sus casas queda cortado.

Entre la Ley de los símbolos patrios (de 36 hojas… sí: ¡36!) y el largo y tortuoso proceso burocrático (y presupuestal) que implica mantener tanto onanismo patriotero… ¿no tendríamos, mejor, que pensar otra formas de ‘celebrar’ a la nación?

Por: Redacción PA.