¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Alexa, la IA de Amazon, está riéndose aleatoriamente de usuarios y desobedece órdenes

Alexa, la asistente de Inteligencia Artificial de Amazon, ha pasado de lo impresionante a lo terrorífico. Los sistemas de asistencia en el hogar están cada vez más presentes, pero con eso el dispositivo de Jeff Bezos está asustando a todos sus usuarios por las diferentes curiosidades que ha presentado. Ahora, porque se ríe malévolamente de la nada… y pues eso.

La primera, más allá de preguntarle chistes o cosas que por el contexto la IA no entiende, fue tras que varios usuarios preguntaron algo bastante específico. Al cuestionarle si Amazon trabaja para la CIA, el dispositivo no responde ni siquiera algo gracioso: simplemente se apaga. Por supuesto, para la paranoia de los estadounidense, esto fue bastante.

Aunque no por eso lo dejaron de usar y, claro, sus ventas siguen sostenidas y cada día hay más de estos en las casas de los que tapan la camarita de sus laptops. Sin embargo, ahora surgió una nueva preocupación, ya no por la CIA, sino por la forma en que esta máquina interactúa con sus usuarios.

De la nada comienza a reírse y también ha empezado a desobedecer órdenes. Ante esto, seguro muchos ya están buscando a Sarah Connor para que detenga al androide desnudo del futuro, pero esto más bien es solo raro y hasta ahí.

Los dispositivos de este tipo están apoyados en sistemas que se definen a sí mismo como Inteligencia Artificial, que dicho de otra forma es solo un sistema de relación de estímulos con respuestas que interconectan nodos al buscar sentido en lo escuchado o pedido.

Ahora, es difícil decir que cualquiera de estos es una inteligencia. Para comenzar, la inteligencia referiría a que estos pueden generar nuevos conocimientos a partir de las premisas que reciben, pero esto no es así. El conocimiento de una máquina de este tipo está limitado por su ordenamiento y programación.

Claro que pueden almacenar nuevos conocimientos, pero siguen siendo solo datos cifrados en código binario para ser descifrados en un código audible en las diferentes formas que tenga, nuevamente, programadas.

Por supuesto que el desarrollo de la Inteligencia Artificial, para la resolución de problemas y el aprendizaje del lenguaje para generar interacción está siendo impresionante. Sin embargo, seguimos lejos (lejísimos) de que esto pueda ser considerado, como tal, una inteligencia.

En el caso de Alexa, todo se debe a su falibilidad como máquina. Es evidente que ríe porque no comprende lo que se le dice o sus nodos de relación están mal programados o tienen un bug que lo confunde. Todo esto fue un error de su programados, porque la máquina, en sí, no puede equivocarse, solo hace caso a un código escrito y limitante 100% a respuestas específicas.

Así que antes de pensar en Skynet, Corporación Umbrella o cualquier otra que adorna nuestras memorias juveniles, mejor pensemos en lo gracioso que puede ser el temor que tenemos de perder el control sobre la vida y el dominio sobre el mundo.

Con información de BuzzFeed