¿Tu Airbnb podría espiarte mientras duermes? Pues a esta familia sí

Creemos que las políticas de seguridad nos respaldan, pero Airbnb dice...

Una familia descubrió una cámara oculta en su Airbnb. Ante la sorpresa acudió a la empresa para resolver el inconveniente sin un buen resultado.

El pasado 3 de marzo, la familia Barker, se disponía a pasar la tarde en Cork, Nueva Zelanda. Andrew Barker como todo padre de familia que ama pasar tiempo de calidad, decidió revisar la red Wi-Fi.  Sorprendentemente localizó una cámara que transmitía en vivo cada uno de sus movimientos.  

Andrew Barker es un experto en  seguridad IT; sin embargo, no necesitó más que un escaneo mediante una aplicación para develar la intromisión en la red. Posteriormente Noelia Barker, sus hijos y sobrina se dieron a la tarea de encontrar al complice: una cámara oculta tras el detector de humo.

Tras identificar el foco de riesgo llamaron a Airbnb  y como respuesta obtuvieron un: “si cancelan, no tendrán un reembolso”.   Sorprendidos llamaron al anfitrión quien se conformó con asegurar que era la única cámara y colgó. (Vía: CNN)

Airbnb respondió a sus usuarios imagen:( especial)

La familia decidió tener precaución y continuar con sus actividades. Días después comprobaron que la única sanción para el anfitrión fue un retiro temporal de la aplicación.  A pesar de la sorpresa e indignación de muchos, éste no es un caso aislado. Una pareja que rentó el servicio en California encontró un par de cámaras ocultas en el departamento; ahora se sienten incómodos ante todos los momentos íntimos que fueron registrados.

El riesgo no sólo radica en la invasión de la privacidad, sino en el uso que se le da al material recopilado. Miles de grabaciones, imágenes e información podrían estar entre las redes de la trata y pornografía. Desafortunadamente el panorama no mejora si tomamos en cuenta las denuncias por acoso sexual o violación.

En 2014 se registró una demanda por violación contra Airbnb. Ésta fue emitida por Rene Crawford y Rachel Marie Park, quienes se alojaron en una residencia en Barcelona y fueron atacadas por el anfitrión  César Córdoba. El violador fue condenado a doce años de cárcel por esa demanda. No obstante existe otra demanda por parte de una usuaria que fue declarada como improbable.  (Vía: Cerodosbe)

Como usuarios deberíamos preguntarnos cuáles son los requisitos para ser admitido como anfitrión y hospedante. ¿Se hace algún estudio para determinar la salud mental de los mismos?, ¿existe un protocolo en casos de violencia física y sexual? Finalmente cómo se lleva a cabo un proceso legal en los casos de abuso sexual o de privacidad. Estas cuestiones también se relacionan con servicios como Uber, Didi o Cabify.  No todo puede quedar en una foto para el recuerdo y una queja en Facebook.

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