Abogado racista hace berrinche y, ahora, el internet lo hace responsable de su discurso de odio

Todo comenzó con un video transmitido en vivo en Facebook: un tipo se enojó porque una empleada del restaurante Fresh Kitchen en Middletown, Manhattan, habló español a una cliente que también hablaba español. En pocas horas, miles de usuarios de Twitter ubicaron su nombre y profesión y, ahora, se enfrenta a… hacerse responsable de su berrinche racista.

En estas fechas, debería ya de ser conocimiento de todos que la libertad de expresión lleva consigo, forzosamente, hacerse responsable de cada cosa que uno dice. Esa garantía constitucional básica no es ni una estrellita de Mario ni un fuero constitucional que te permita ser una mierda humana sin riesgo alguno… Y por riesgo, claro, nos referimos a hacerte responsable de tus chingaderas.

El debate sobre qué es la libertad de expresión y qué “libera” y qué “protege” es largo, tendido y no llegará pronto a un cierre. Y justo ese vacío legal ha permitido que haya discusiones ricas al respecto (aunque quizá un tanto bizantinas) sobre qué importa más: la dignidad de los injuriados o la mera libertad de decir.

El abogado que soltó el berrinche en el restaurante neoyorkino se volvió malamente famoso en Twitter: a lo largo del martes pasado, miles de usuarios se dedicaron exclusivamente a dar con su identidad para hacerlo responsable de sus dichos. Y, en haciéndolo, aparecieron videos de él haciendo cosas muy parecidas desde 2012.

Ahora, Aaron Schlossberg no puede salir de su oficina o de su departamento sin cubrirse el rostro o sin estar dispuesto a correr como alma que se lleva el diablo cuando ve a un periodista.

Lo mejor de todo, lo que termina de cerrar la ironía de todo el caso es que el abogado litigante tiene un despacho en el que, entre otros idiomas, prometen atenderte en español: porque lo único que le afecta de que alguien hable en otro idioma es que no sea en su propio beneficio, claramente.

Hasta el momento, ni él ni su gabinete han emitido alguna declaración oficial, a pesar de que se ha pedido el retiro de su licencia.

Miren, el internet debería de regirse por la sencilla regla de que no hagas lo que no quisieras que te hagan… ¿no?

Por: Redacción PA.